Hoja de ruta

Ignacio Martínez

La doctrina Moreno

LA consejera de Presidencia de la Junta ha realizado esta semana una sustancial aportación al parlamentarismo internacional. Piensa la señora Moreno que habría que suprimir las comisiones de investigación, porque están en desuso. Es verdad que va a hacer 16 años que el partido de la consejera no permite que se cree ninguna comisión investigadora en el Parlamento andaluz. En cuanto se acabó lo que en el PSOE se conoce como el bienio negro, del 94 al 96, se acabó con esta herramienta de control parlamentario de amplia tradición democrática. Hay una solución de Perogrullo: bastaría con ponerla en uso, para que dejase de estar en desuso. Pero me temo que la doctrina Moreno pretende lo contrario.

Es verdad que tampoco otros parlamentos autonómicos se prodigan en este campo. Sin ir más lejos, el PP se niega en redondo en Valencia a la creación de una comisión de investigación que depure las responsabilidades políticas de la trama Gürtel, que no deben ser pocas, ni de escaso calibre. Pero ya conocen el refrán: mal de muchos, consuelo de tontos. Sin embargo, en esto, como en todo, siempre ha habido clases: el Parlamento catalán acaba de tener una comisión investigadora sobre el escándalo de corrupción en el Palau de la Música. Y en la anterior legislatura, en el Congreso hubo una importante comisión sobre el 11-M, en donde España entera tuvo la oportunidad de descubrir la grandeza moral de Pilar Manjón, quien seguro que no estaría de acuerdo con las pretensiones de Moreno.

Pero si esta doctrina tiene un valor añadido es por su carácter de exportable más allá de nuestras fronteras patrias. Por ejemplo a Alemania, en donde el Bundestag ha investigado la gestión de su Gobierno en la invasión de Iraq y en la guerra de Afganistán. Al final de la guerra de Las Malvinas en los Comunes se abrió una comisión de investigación para analizar el papel de la señor Thatcher. Y en el Senado de Estados Unidos otra comisión de investigación obligó a dimitir al presidente Nixon. La doctrina Moreno aplicada en el mundo libre sería verdaderamente revolucionaria. O, mejor dicho, inequívocamente reaccionaria.

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