EN ABIERTO

Francisco José Ortega

Del dolor de cabeza a la migraña crónica

LA distinción entre José María del Nido Benavente persona y José María del Nido presidente del Sevilla Fútbol Club Sociedad Anónima Deportiva halló ayer una intersección prevista, tanto si era en un sentido o en otro, con la sentencia condenatoria dictada por un juzgado de la Audiencia Provincial de Málaga. Sin entrar en la valoración jurídica del veredicto, que eso corresponderá a los expertos en la materia y posteriormente a ese Tribunal Supremo al que ahora se agarra el máximo mandatario del club nervionense, sí existe un punto de coincidencia casi común para todo el entorno de la entidad blanquirroja y ése no es otro que el terremoto provocado por los siete años y medio de cárcel a los que ha sido condenado en primera instancia el mandatario.

A partir de este nuevo escenario, se aguarda la decisión sobre la permanencia o no en el cargo de presidente del consejo de administración de la sociedad anónima, no se olvide esto, Sevilla FC. Es una medida claramente personal y que debe surgir después de una profunda reflexión sobre lo que le deparará el futuro tanto a la entidad como al propio José María del Nido tras hacerse pública esta primera condena. Hasta que hoy comparezca junto a su abogado en un hotel cercano al estadio Sánchez-Pizjuán, la única referencia existente era una comparecencia en Giralda TV en la que aseguró que continuaría en el cargo hasta que la sentencia fuera firme, es decir, hasta que fueran agotados los recursos correspondientes. Claro que en ese día, como en la misma madrugada del pasado sábado, el presidente sevillista estaba completamente convencido de su absolución y, en el peor de los casos, de una condena no superior a los dos años.

No parece necesario siquiera concluir que la situación no puede ser más diferente a día de hoy, pues todos los juristas consultados hablan de una sentencia durísima hacia la persona de Del Nido, mayor que en la mayoría de los delitos económicos, aunque siempre con la puntualización de la pena solicitada por el fiscal, que se iba hasta los 30 años. Con todos esos datos en la mano ya, todas las personas cercanas al presidente que ha acaparado más títulos en la historia del Sevilla tenían claro, clarísimo, que su continuidad en el cargo era la primera y única opción que barajó ayer.

¿Pero, aparte de la inhabilitación por 15 años dictaminada, soportará semejante presión Del Nido?, ¿será capaz de permitir que sus muchos enemigos le afeen a él, y, por tanto, al presidente del Sevilla en la discusión más nimia su nueva condición de condenado, pese a que no exista firmeza en la sentencia? Ésa es la gran incógnita si se conoce el racial carácter del encartado. Desde la más pura frialdad, cualquiera optaría por dar un prudente paso al costado en pos de encerrarse en sí mismo y tratar de salvar esta delicada situación personal. Pero la frialdad jamás ha estado en el repertorio de cualidades de Del Nido y con un poco de paciencia hoy, sobre las 19:00, se conocerá cuál es el camino que elige tanto para su futuro personal como para el del Sevilla. Lo único que sí es seguro es que, sea la que sea, lo que hasta ayer era un dolor de cabeza para ambos ahora es una migraña crónica.

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