Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El dolor y la verdad

AYER tarde enterraron a Eluana Englaro en el pueblo de sus abuelos, en el norte de Italia. La joven murió el lunes después de pasar en estado vegetativo 17 años. Se puede decir con toda propiedad "descanse en paz". Un amigo que vive en Italia me manda un mail escandalizado. El lunes ponían en la Tele5 italiana, propiedad de Berlusconi, una semifinal del Gran Hermano local, Grande fratello, con expulsiones y lágrimas; el presentador hizo un amago de suspender la emisión para dar la información, pero desde el control le dijeron que adelante con el show. Tuvo un récord de audiencia del 34%. Los espectadores prefieren el dolor escenificado al dolor real. Y el primer ministro estaba dispuesto a cambiar la ley para mantener con vida a Eluana, en contra de lo dictaminado por el Tribunal Supremo, pero no permite que su negocio se resienta con la suspensión de una emisión de éxito porque la chica se muere.

Cubrí la campaña electoral de 1994 en Italia, cuando este empresario, que empezó con la construcción y acabó siendo una de las fortunas más importantes del mundo, decidió dedicarse a la política. Antes había sido íntimo amigo de Bettino Craxi, primer ministro socialista en los años 80, procesado por corrupción en rebeldía y exiliado en Túnez hasta su muerte. Entonces fundó Forza Italia, para aprovechar su condición de dueño del prestigioso club de fútbol Milan. La campaña la hizo bajo el lema de gobernar el país como si fuera una empresa, siempre pendiente del profitto, del beneficio. Tiempo después, me sorprendió que ese era exactamente el discurso de Jesús Gil, personaje más desaliñado que el pulcro Berlusconi pero de la misma ideología: ninguna. A don Silvio le duele más el beneficio de su cadena que el sufrimiento de Eluana. Escasa piedad tiene el dinero.

Esta semana hemos tenido una exclusiva periodística de las que hacen época. Una famosísima tonadillera, viuda de torero muerto por un toro, ha contado previo pago de su importe la "dolorosa separación" de su novio, un delincuente notable, ex alcalde de Marbella y miembro destacado de la banda de Gil. Gente con una curiosa afición por el dinero. Ignoro si éste es un dolor escenificado o real. Porque Isabel Pantoja promete en la portada de Hola toda la verdad de su relación con Julián Muñoz con una mentira: una foto suya con 10 kilos y 15 años menos. Si la versión de los hechos está tan retocada como las fotos, las lectoras no se habrán enterado de nada.

La pena es que hay dramas reales. El de los padres de Marta del Castillo, 17 años, 1,65 de altura, ojos verdes oscuros. Desaparecida el sábado 24 de enero en Sevilla. Llevaba puesto un pantalón vaquero, jersey blanco con mangas rosas, cazadora de pana negra y palestino fucsia. Esto sí que duele de verdad. Sin que medie más miseria que la del responsable de su desaparición.

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