El duro invierno turístico

ANDALUCÍA acaba de dejar atrás un complicado invierno en materia turística. A falta de conocer los datos oficiales de ocupación hotelera y viajeros en esta pasada Semana Santa, de nuevo han sido los mercados internacionales los que han tirado de esta actividad en el primer trimestre del año. Pese a que los extranjeros han podido bajar levemente en número, su gasto de estancia, sin embargo, ha sido superior al registrado durante el año pasado. Esta tendencia es la que ofrece un respiro al sector de cara al próximo y determinante examen, que es el de los meses de la temporada alta en verano. La preocupación por el comportamiento del turismo nacional, el principal cliente de Andalucía y muy castigado por la situación económica del país, sigue latente. En enero, por ejemplo se contabilizaron 1.489.226 pernoctaciones, un 10,59 % menos que en 2012, sobre todo por el descenso superior al 11% de las visitas de españoles. En febrero, la cifra de noches de hotel creció hasta las 2.199.096, un 9,5% menos. Otra vez la fuerte reducción de un 16% del mercado nacional provocó los números negativos, porque las pernoctaciones de extranjeros sí se incrementaron. Las estadísticas pueden reequilibrarse algo este pasado mes de marzo gracias al evidente tirón de la Semana Santa. En este sentido, la meteorología no ha sido precisamente una gran aliada para mejorar estos datos en unas fiestas de tradición singular en algunas ciudades de la Comunidad andaluza. De ahí los lamentos de los responsables turísticos de Sevilla, con una ocupación de sus hoteles de un 73%, similar a la del año anterior y lejos de la lograda en 2010. En Málaga, la visión es ligeramente más optimista. La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol, la principal organización empresarial de la provincia, admite que los establecimientos llenaron sus camas en un 67%, porcentaje similar al de 2012, cuando las fechas festivas se celebraron en abril y, por tanto, con temperaturas más altas que facilitaban el baño en las playas. Quedan por delante los trimestres más decisivos de este 2013 y existen razones fundadas para la confianza en la fortaleza del turismo andaluz. Valga como ejemplo que sólo en los dos primeros meses de este año los visitantes extranjeros dejaron más de 660 millones de euros y su consumo creció en ese periodo un 9%. Todos los esfuerzos por atraer visitantes de los mercados internacionales se verán plenamente retribuidos con posterioridad, como demuestran los datos anteriores. Pero el desafío debe ser compatible con la fidelización de un turismo nacional y andaluz, que sigue siendo crucial para la buena marcha del sector y que se está viendo notablemente afectado por la crisis.

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