Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Más educación

CRÍE usted a su hija durante 17 años; cuídela, protéjala, aconséjela para que no le hagan daño, para que sea feliz. Sueñe con sus ilusiones, preócupese con sus sinsabores, edúquela en el respeto a los demás durante 17 años. Y cuando parece que ha cumplido su misión y ella está a punto de cumplir la mayoría de edad, llega un canalla y la asesina. Es tremendo el destino de la joven Marta del Castillo. Y trágica la vida que le espera a sus padres. Conmueve pensar lo que les queda por pasar, de angustia, incluso de algún complejo de culpa por no haberla protegido lo bastante, cuidado lo suficiente, aconsejado con más éxito. Siempre tenemos la tentación de culparnos a nosotros mismos de los males que nos atañen, quizá por la educación recibida.

Poca educación parece que recibió el asesino, pocos valores, poco respeto a los demás. Un joven celoso y posesivo, decía este diario ayer. Se mantuvo muy frío en los tres interrogatorios a los que fue sometido en las últimas tres semanas. Es curiosa esa entereza de un asesino que, en el fondo, es un ser débil, incapaz de soportar un fracaso, un rechazo. La frustración de que le dijesen que no, le resultaba insoportable; y era incapaz de asumir que no podía poseer a la chica que le gustaba, sencillamente porque en ningún caso una mujer es propiedad de su novio, de su marido. Ahora su abogado buscará eximentes: familia desestructurada, ambiente violento, padre alcohólico. Pero la que no tiene eximente es la sociedad en la que vivimos, que no consigue acabar con el maltrato de género, con este terrorismo doméstico. Que no logra educar a sus jóvenes para que acepten sin drama que alguien les diga que no a algo.

La familia se ha quejado de que desde la noche del sábado hasta la mañana del lunes estuvieron solos buscando a Marta. De lo mismo se lamenta la protagonista de la película El intercambio, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Angelina Jolie y John Malkovich. Sería odioso pretender una comparación entre la corrupta policía de Los Ángeles en 1920 y la eficiente española de hoy día. Pero habría que revisar los protocolos de actuación en caso de desapariciones. La Policía no debería aplicar a rajatabla un plazo determinado para iniciar una búsqueda; no parece acertado.

Eva le decía a su hija que no le gustaba aquel novio que se echó hace un año. La joven no tardó mucho en darse cuenta de que su madre tenía razón. Será difícil consolar a estos padres, pero la sociedad en su conjunto debería recapacitar sobre nuestros sistemas de enseñanza, la urgencia de inculcar valores a los jóvenes, la necesidad de desterrar tanta violencia gratuita en el cine, la televisión, los videojuegos. Es una broma que alguien discuta que se deben enseñar valores cívicos en la escuela. Este país necesita intensamente más educación.

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