La crónica económica

Joaquín Aurioles

Los equilibrios del nuevo Gobierno

MAYORÍA de los ocho miembros femeninos del nuevo Gobierno andaluz, frente a los siete masculinos, aunque si se cuenta al presidente lo que sale es un empate. Lo que no es tan equilibrado es el reparto de poderes, donde el predominio de los hombres comienza a notarse en las dos vicepresidencias que, junto con el consejero Vallejo, completan el podio de varones inmediatamente por debajo del liderazgo de Manuel Chaves en la escala de protocolo. También hay un reforzamiento del poder político de la economía, no sólo por la vicepresidencia de Griñán, sino también por algunos de los ambiciosos objetivos que se apuntan, como el de intentar recuperar para la industria el espacio cedido al ladrillo durante los últimos años.

La economía, que se perfila como el bloque temático protagonista de las etapas iniciales de la legislatura, es la más masculina de todas las grandes áreas de gobierno, sobre todo si se tiene en cuenta que la plantilla se completa con varones en todos los puestos (Fernández en Empleo, Alonso en Turismo y Comercio y Martín Soler en Agricultura), aunque ya desplazados hacia la mediación de la jerarquía en el escalafón. Por delante de ellos están las consejerías políticas, que la tradición reserva a mujeres en su mayoría, y que sería exclusiva si no fuera por la incansable presencia de Zarrías al frente de la Consejería de Presidencia y en la cúspide del poder. A continuación figuran los departamentos relacionados con el territorio, dos de ellos en manos femeninas (Obras Públicas y Medio Ambiente), pero entre los que aparece la extraña figura de un varón al frente del departamento que la tradición señala como el más femenino de todos: el de la Vivienda. El cuadro se completa con los departamentos responsables de las políticas sociales, todas ellas en manos de mujeres y, junto con Medio Ambiente, en el vagón de cola de la cadena de mando.

Como conclusión, dos apuntes y una pregunta ingenua. El primer apunte, que la mayoría femenina en la formación del nuevo Gobierno es sólo cuestión de cantidad y sin contar a Chaves, puesto que las posiciones de cabeza del escalafón son todas masculina, mientras que las del pelotón de cola son todas femeninas. El segundo, que existe una fuerte especialización de género por bloques temáticos, muy acusada en el caso de la economía, que descansa exclusivamente en manos de hombres, y de las políticas sociales, todas ellas en manos de mujeres. La pregunta es que, a la vista del cuadro de políticas, ¿no sería preferible un Gobierno con cuatro grandes consejerías poderosas, en lugar de 15 pequeñas y muy politizadas? Lo que es indudable es que sería menos costosa para el contribuyente y, por lo tanto, más eficiente. Además, puesto que la actividad principal de un consejero es hacer política, es probable que un Gobierno de estas características terminase reforzando sus funciones técnicas, en detrimento de las políticas.

En definitiva, un cuadro que suena bien, pero en el que seguramente se me olvida que no estamos tratando de un problema de gestión, sino exclusivamente político.

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