Opinión

Nacho Rodríguez / Ex Jugador De La Selección Española

Un equipo para los anales

LA selección española de baloncesto continúa haciendo historia en estos Juegos Olímpicos tras clasificarse para la final al derrotar en un vibrante encuentro a la siempre combativa y talentosa Lituania. 24 años después, España vuelve a colgarse una medalla y, lo que es más importante, firma un trienio con espectaculares éxitos. Encadenar los reconocimientos de campeones del mundo, subcampeones de Europa y finalistas olímpicos está a la altura de muy pocos equipos, cualquiera que sea el deporte que se practique.

La final, de la misma manera que lo fue en Los Ángeles 84, será muy complicada, pero a buen seguro que nuestros jugadores venderán muy cara su derrota. Sea cual sea el resultado, el compromiso, la unión y la fuerza de este equipo quedará en los anales de la historia.

La semifinal frente a Lituania fue un gran partido de baloncesto, jugado con mucha intensidad. Nada tuvo que ver este encuentro con el partido de preparación disputado en Orense, donde España pasó literalmente por encima de los lituanos. Los dos equipos demostraron por qué habían llegado hasta estas duras instancias, ofreciendo un gran espectáculo. Los líderes de ambos equipos (Pau Gasol y Sarunas Jasikevicius) fueron claramente las referencias, con una estrecha vigilancia de Lituania sobre el pívot español.

El marcador fue muy igualado durante todo el choque gracias a los triples de Jasaitis, que mantuvo a su equipo durante muchos minutos. Kleiza, que estaba haciendo un gran campeonato, no apareció en ningún momento y su equipo lo echó en falta. En España emergió en la segunda parte Rudy Fernández para acompañar a Pau en la anotación, mientras que Carlos Jiménez y Felipe Reyes aportaban intangibles que marcaban diferencias. Se llegó a los últimos minutos con mucha igualdad, pero ahí apareció Aíto, que cambió el ritmo del partido con una zona 2-3. Los lituanos, que estaban anotando con facilidad, vieron frenada su creatividad ofensiva y se estrellaron en tres ataques consecutivos. Fue la clave de un partido muy igualado que sitúa a esta generación de jugadores como una de las más grandes que ha dado el deporte español en toda su historia.

En la otra semifinal, Estados Unidos ganó su pase a la final al derrotar a una competitiva Argentina. Los suramericanos lo intentaron todo, pero no pudieron frenar a un conjunto estadounidense que se encamina a recuperar el cetro olímpico. Los problemas físicos de Ginóbili fueron una piedra más en el camino de unos argentinos que, aun así, dieron la cara con el espectacular partido de Scola. La zona 2-3 y las rachas de anotación de Carlos Delfino ponían algo de emoción al encuentro, que fue el más complicado que disputaron los norteamericanos hasta el día de hoy. La ventaja de 20 puntos que reflejó el marcador final demuestra a las claras que este Redeem team, como lo han bautizado algunos, tiene como único objetivo subirse a lo más alto del podio.

El único que lo puede impedir es España y para ello el equipo debería jugar con mucha cabeza, sin dejarse llevar por el alto ritmo de juego que suelen imponer los estadounidenses. Las pérdidas de balón se traducen en puntos fáciles para ellos, como se demostró en la primera fase. Sea cual sea el resultado, el baloncesto español está disputando una final olímpica y eso es lo más importante de todo. Muchas felicidades y mucha suerte.

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