La ciudad y los días

Carlos Colón

La escopeta autonómica

INFRAESTRUCTURAS interautonómicas": en su comparencia del martes en el Senado el presidente del Gobierno impulsó el vocabulario que permitirá hablar de las cuestiones que afecten al micro-Estado de la futura pos-España. Los proyectos que antes se llamaban nacionales ahora se llamarán interautonómicos. Si Berlanga rodara hoy su trilogía debería titularla La escopeta interautonómica, Patrimonio interautonómico e Interautonomía III; y RNE deberá llamarse RIE (Radio Interautonómica de España), si es que no protestan por lo de España, reduciéndola a RI (Radio Interautonómica), los catalanes y los vascos, primero; sus imitamonas nacionalistas gallegos, mallorquines o canarios, después; y por fin todos los demás -y entre ellos nosotros, los andaluces- que no se creen la monserga nacionalista pero se ven forzados a fingirlo para no ser/tener menos. Españolista el último, ya se sabe. Y en lo que al último concierne el refranero duda entre si ríe dos veces o si le muerde el perro.

Es evidente que son mayoría los españoles que carecen de sentimientos micro nacionalistas. Pero ya saben lo de tonto (españolista) el último que nos hizo pasar de la España de las regiones a la de las autonomías para solucionar el problema de las llamadas nacionalidades históricas. Una solución que ha funcionado treinta años, aunque costándonos un riñón y jibarizando el Estado, pero que ahora amenaza infectar todas las autonomías con el mal que intentó contener. Es decir: se ha pasado de la España de las regiones a la de las autonomías para pasar de ésta a la de las nacionalidades históricas. Buen recorrido para no llegar a ningún sitio.

"Las peculiaridades de cada comunidad deben respetarse", dijo Zapatero. ¿Y acaso no se respetan? Si alguna peculiaridad no es respetada es la de carecer de peculiaridad nacional, como sucede en el caso andaluz cuya realidad histórica ha violentado la reforma del Estatuto para definirla como una "nacionalidad histórica" que nunca ha sido. Esto sí que es falta de respeto a una peculiaridad. Como falta de respeto a la historia es lo que se dice en el preámbulo del Estatuto a propósito del "ingente esfuerzo y sacrificio de innumerables generaciones de andaluces y andaluzas a lo largo de los tiempos" para afirmar su "identidad como pueblo", citando para ello la Constitución Federal Andaluza de 1883 o la Asamblea de Ronda de 1918. Sólo faltaba la intentona del duque de Medina Sidonia por convertirse en rey de una Andalucía independiente en 1641, alentado por los casos de Portugal y Cataluña. Siempre ha sido de bazar chino, de imitación, el nacionalismo andaluz.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios