la esquina

José Aguilar

Un espacio de impunidad

MADRID le ganó el pulso a Cataluña. No en la liga de fútbol, que está bastante difícil para los de Mourinho, ni en la liga política, aunque le lleve ventaja, sino en la competición por la mayor inversión conocida: la del complejo de ocio y juego que el magnate norteamericano Sheldon Adelson se dispone a poner en marcha en el continente europeo. Eurovegas será Eurovegas Madrid. La sucursal de Las Vegas abrirá en la capital de España.

15.000 puestos de trabajo durante la construcción del complejo de casinos, hoteles, restaurantes, campos de golf, auditorios y otras instalaciones para ocupar el tiempo de ocio, y 70.000 cuando todo esté en funcionamiento tienen la culpa de que Las Vegas Sand haya optado por desembarcar en un lugar aún no concretado de la Comunidad de Madrid. Parece una atracción irresistible en tiempos de crisis. Una oferta que ningún gobernante podría rechazar. Ninguna duda cabe de que tampoco la Generalitat habría puesto pegas si el magnate casinero -que acaba de gastarse una fortuna en el intento, frustrado, de impedir la reelección de Obama- se hubiese decantado por tierras catalanas. Simplemente, sus expertos no quedaron convencidos por el proyecto y sus condicionantes.

Inversión y empleo de grandes dimensiones han llevado a las autoridades todas -gobierno central, gobierno regional y ayuntamiento- a actuar como administradores coloniales con respecto a la metrópoli: construyendo de manera mancomunada un espacio de impunidad para la compañía. Un territorio exento de la aplicación de las leyes que atañen a los demás mortales, sean nacionales o extranjeros.

No caben aquí todos los cambios que se han hecho o se han anunciado para darle la bienvenida a este Míster Marshall del ocio, y de lo que cuelga de ese ocio: se permitirá a los ayuntamientos bonificaciones de hasta el 95% en el IBI, impuesto de actividades económicas y sobre transmisiones y actos jurídicos documentados, se bajará el tipo impositivo sobre el juego del 45% al 10%, se bonificará con 9.000 euros por cada trabajador que se integre en plantilla, la Administración podrá expropiar los terrenos para el complejo sin que Adelson tenga que negociar con los propietarios, la Comunidad impondrá su superior criterio si el proyecto de construcción resulta incompatible con la ordenación urbanística del municipio elegido, podrá indultar a los casinos incluso por faltas muy graves (como no pagar al jugador que acaba de ganar a la ruleta o expulsarlo para que no siga ganando), así como perdonar los antecedentes penales de los empleados...

Ya digo que no caben aquí todos los componentes del estado de excepción decretado en beneficio del rey de los casinos. Ante la ley todos somos iguales, pero unos más que otros.

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