Sine die

Ismael / Yebra

Los españoles ante lo público

CADA vez que se aproximan unas elecciones me viene a la cabeza la obra de Miguel Delibes El disputado voto del señor Cayo. Las circunstancias que narra la novela no describen una realidad aplicable a todos los escenarios del país, pero sí se pueden ver reflejadas en ella muchas de las situaciones que han sido una constante a lo largo de nuestra historia. Somos un país apegado a la tierra en el que las ideas y las innovaciones siempre han tenido dificultad para penetrar, cuando no lo han hecho a destiempo, tarde y mal.

"Lo mío es mío y lo de todos no es de nadie", se dice en un pasaje de la novela. Terrible frase que define el comportamiento de gran parte de los españoles a lo largo de la historia. En una viñeta de Mingote, un candidato decía: "Bueno es lo que me beneficia a mí; malo lo que me perjudica". Aunque estemos reinventando continuamente España, a pesar de ser uno de los estados más antiguos de la vieja Europa, parece ser una realidad ese posible maleficio que ronda siempre por nuestro país. Tal vez ello se deba a la indefinición, a la falta de un proyecto común y a las cortas miras de muchos españoles. Ante todo yo, mi familia, mi grupo, mi pueblo. Una mentalidad demasiado corta que impide ver un poco más allá de los límites de un aldeanismo muy extendido.

Se echa de menos la valoración de lo público, esa falta de amor por lo que es de todos. La educación va mal porque no se busca un objetivo educativo común, sino que cada grupo trata de imponer su modelo particular de adoctrinamiento. Lo mismo pasa con los grandes temas públicos: sanidad, energía, dependencia, cultura… Mientras en estas cuestiones no se sume, por muy legales que sean las medidas adoptadas, nuestro país, o sea España, nunca será lo que su historia y su posición geoestratégica le reclaman.

Cainismo que Delibes pone en boca del señor Cayo: "En este pueblo sólo quedamos dos, pero se ve que todavía sobramos uno. Aquí contra menos somos, peor avenidos estamos". Palabras terribles y certeras. A veces, parecen vigentes la España negra de Solana y los españoles a garrotazos del grabado de Goya. Esto sólo se podrá superar con la educación y, según parece, es demasiado lastre para tan pobres proyectos. Pero claro, para obtener corcho hay que esperar muchos años. Más rápido es sembrar patatas y obtener el fruto inmediatamente. Aunque sea un cero patatero.

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