Las dos orillas

José Joaquín León

El estadio que sirve para todo

EN Sevilla aún existe la teoría de que el estadio olímpico de La Cartuja es un espacio inútil, un capricho de Alejandro Rojas-Marcos para distraer a los sevillanos con el sueño imposible de unos Juegos Olímpicos. El mismo sueño que ha tenido Alberto Ruiz-Gallardón en Madrid y que colocó a su ayuntamiento como el más endeudado de España, con el apoyo incondicional de Jaime Lissavetzky, ahora su rival socialista por la Alcaldía. Los sueños olímpicos salen caros; y sueños son.

El estadio que nunca fue olímpico de La Cartuja ha acogido un Campeonato del Mundo de Atletismo en 1999, una final de la Copa de la UEFA en 2003, las finales de la Copa del Rey de fútbol en 1999 y 2001, la final de la Copa Davis de tenis entre España y EEUU en 2004, y otros eventos deportivos, incluidos partidos de La Roja más roja antes de ganar el Mundial. Aun así, este estadio no parece un estadio, debido a que no es el estadio oficial del Sevilla ni del Betis, sino que sólo les sirve para sus desavíos. Sin embargo se ha reconvertido frecuentemente en el mayor espacio multiusos de Sevilla para los grandes acontecimientos musicales, desde Madonna a Bruce Springsteen, pasando por Alejandro Sanz, por citar sólo algunos.

El pluralismo estético, divino y portentoso de este singular estadio alcanzará un hito en la segunda quincena de septiembre, cuando acogerá dos acontecimientos tan dispares como la beatificación de Madre María de la Purísima y el concierto del grupo irlandés U2. En el primero de dichos acontecimientos, el estadio pasará a la historia por ser el primero y único visitado hasta ahora en todo el mundo por la Madre de Dios, llamada Esperanza Macarena.

Es una flagrante injusticia decir que este estadio no sirve para nada. En realidad sirve para todo aquello donde se pueden reunir más de 50.000 personas en Sevilla, dentro de un espacio acotado. Y lo más llamativo es el coste que tuvo: en torno a 120 millones de euros. Es cierto que fueron euros del tiempo de las pesetas, aunque un euro es un euro a la larga. Y a la larga, larguísima, las Setas de la Encarnación se calcula que van a salir por unos 90 millones de euros, si es que no siguen subiendo. O sea que las Setas alcanzan ya un gasto de tres cuartas partes del estadio de La Cartuja, a pesar de que en la Encarnación no van a beatificar nunca a nadie y además se la han estropeado a la Madre de Dios cuando pasa la Macarena.

Pero bueno, esto es poco en Sevilla. Según se publicó, el déficit global de Tussam es de 136 millones de euros, o sea que la trampa de los autobuses es algo más que un estadio olímpico. Si a Rojas-Marcos lo quisieron echar a los leones por culpa del estadio, ahora sería más justo colocarle un busto en los alrededores del recinto.

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