La esquina

josé / aguilar

Menos estrellas en la Justicia

EL ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha presentado el anteproyecto de Ley Orgánica del Poder Judicial, aprobado el viernes por el Gobierno, y una de sus principales novedades va a tener con toda seguridad más éxito de crítica y público que su polémica reforma de la ley del aborto.

Me refiero a la decisión de que las causas en que concurran especiales circunstancias apreciadas por el poder judicial sean instruidas por un tribunal colegiado formado por tres jueces. ¿Cuáles serían estas "especiales circunstancias? Pues el elevado número de personas implicadas, su extraordinario volumen, la duración o la complejidad del caso. En coherencia con ello, todos y cada uno de los asuntos que correspondan a la Audiencia Nacional (crimen organizado, terrorismo, grandes escándalos de corrupción, delitos contra la seguridad del Estado...) siempre los investigarán un tribunal colegiado.

El aspecto más positivo de esta reforma es que vendrá a ser, cuando se apruebe en el Parlamento y entre en vigor, como el certificado de defunción de losjueces estrella, entendiendo por tales a los que hasta ahora se encargan de sumarios muy mediáticos, conflictivos y asociados a delitos de elevada repercusión social, a los que suelen unir su propia vocación personal de elementos justicieros pendientes de su propia fama y ego. Quiero decir: estrellato objetivo y estrellato subjetivo. El primero es arriesgado, el segundo es dañino.

La instrucción colegiada tiene otras ventajas evidentes sobre la individual. Primera, que agilizará en principio los procesos judiciales, ya que siempre darán más rendimiento tres jueces que uno instruyendo un caso. Segunda, que las decisiones en el curso de la investigación se adoptarán colectivamente y no dependerán de la voluntad solitaria de un solo magistrado. La corresponsabilidad significará más garantías de la rectitud de la instrucción, también para los imputados, que hasta ahora sólo se ven amparados por un órgano colectivo cuando recurren autos del juez individual que les haya tocado en suerte. Tercera, las presiones serán menos intensas y más soportables si se diluyen entre tres destinatarios. O sea, que ganaría la independencia de la Justicia.

En resumen, que casos como el de los ERE, Gürtel y Urdangarín ya no verán asociada su instrucción a un solo juez subjetiva u objetivamente estelar. Gallardón ha acertado, según creo yo.

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