la otra tele

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El estreno del otoño

JUNTEMOS a uno de los mejores creadores televisivos de la última década, una cadena potente como la ABC, un buen casting, un gran guión con diálogos brillantes. Y añadamos una crisis con un submarino nuclear con 18 cabezas atómicas a bordo. Tendremos el que por el momento es con diferencia el mejor estreno del año, Last Resort, un thriller político-militar que llega con la firma de Shawn Ryan, el responsable de The Shield, posiblemente la mejor serie que no has visto. A mucha distancia de Revolution o de Vegas, Last Resort constituye un gran ejemplo de la premisa fundacional de este artículo: la televisión puede mirar cara a cara al cine y muchas veces ganarle la partida, porque cuenta con grandes ventajas, principalmente el tiempo y la capacidad para desarrollar los personajes y las tramas.

A priori esta serie podría ser una buena película, una nueva versión de la Marea Roja del recientemente desaparecido Tony Scott. Y corre el grave riesgo del síndrome del piloto perfecto: tan bueno e intenso que la serie tiende a desinflarse y hundirse progresivamente porque nunca volverá a estar a la altura de su primer episodio. Le ha ocurrido a varias, entre ellas a Flashforward, aunque los responsables de Last Resort aseguran haber aprendido de las malas experiencias. Al respecto le preguntaban a Ryan en una entrevista reciente, y también sobre cómo planeaban extender la trama en formato de serie lo que parecía una película conclusiva. Y en su respuesta Ryan demostró que sabe bien lo que se trae entre manos: "Es una cita clásica de Mike Tyson, todo el mundo tiene un plan hasta que recibe un puñetazo en la cara. Y producir una serie es recibir constantemente puñetazos en la cara y levantarte. A diferencia de otras series, nuestro show no es tanto sobre un misterio como sobre una situación y un conflicto que creemos podemos desarrollar. No se trata de retener un gran secreto a la audiencia y hacerla esperar. De momento hemos escrito siete episodios y no nos hemos quedado sin historia. Lo mejor es que tenemos un enorme lienzo internacional al que literalmente puedes traer jugadores. Podemos ir a Washington, a Rhode Island, podemos estar dentro del submarino. Ir a Hong Kong... Podemos hacer cualquier cosa".

Visto el segundo episodio, tanto la acción como la trama mantienen el nivel alto y, como dice Ryan, la paleta de colores de esta serie se antoja infinita: Navy Seals, Deltas, Spetnatz, batallas submarinas...

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