Desde el fénix

José Ramón Del Río

¡A estudiar!

RECORDARÁN ustedes el informe PISA, consistente en una evaluación del estado de conocimiento de nuestros jóvenes escolares. También recordarán que, en el informe, no salíamos bien parados: nos suspendían en casi todo y eran nuestros escolares los últimos o penúltimos de la escuela europea. Para más inri, los jóvenes andaluces, dentro de España, eran los más torpes del pelotón de los torpes. A los que ya no somos jóvenes nos preocupó el diagnóstico, pero, como ocurre también cuando conocemos los diagnósticos médicos pesimistas que pueden recibir nuestros amigos, constatamos que el problema no era nuestro. Son estos jóvenes de ahora -pensamos- que con tanta música pegada al oído y con tanta "maquinita" leen con dificultad, y algunos no comprenden lo que leen, o que escriben en chino y son incapaces de sumar incluso unidades. Nosotros, los mayores, por el contrario, presumimos de leer correctamente y entender lo que leemos -aunque no a todos los que escriben- escribir con buena caligrafía y sabernos las cuatro reglas.

Pero ahora vienen a examinarnos a nosotros, porque la OCDE prepara un programa que se llama "evaluación de las competencias de los adultos" (PICA). Su objetivo es reunir datos sobre la formación académica y profesional; la aptitud para el uso de tecnologías de la información y la comunicación, dominio de la lengua y el cálculo. Para 2011 están previstas las primeras evaluaciones, con el objetivo de contar con una imagen completa del capital humano del que disponen los países. Cuando el estudio esté terminado saldrán las notas y habrá una clasificación de los países, donde el liderazgo será para el más competente y el colista para el menos.

La idea es verificar si usted se ha puesto al día. Sobre todo, en su aptitud para usar las nuevas tecnologías de la información o comunicación. En una palabra, van a comprobar no sólo si con su teléfono móvil sabe hacer algo más que llamar o contestar; también cuál es su nivel en el uso del ordenador y en las búsquedas por internet y si conoce qué es MP3 o wifi. Incluso le pueden sentar frente a una consola para comprobar que tal se maneja usted. En cuanto al dominio general de la lengua y del cálculo, ya puede ponerse a repasar, pero, para las cuestiones tecnológicas, tendrá que solicitar la ayuda de su hijo o de su nieto y disponerse a satisfacer la contribución que aquél le pueda exigir. Lo malo, con todo, no será esto, sino la pérdida de la autoridad moral de padres y abuelos, si el resultado fuere igual o peor que en el informe PISA de los jóvenes. Tenemos, pues, sólo dos años para que los mayores que tanto hemos criticado los malos resultados de los jóvenes nos pongamos al día. O sea que ¡a estudiar!

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