la tribuna

Luciano Alonso Alonso

El éxito olímpico

LA celebración de unos Juegos Olímpicos es, sin duda, una magnífica ocasión para calibrar y diagnosticar el estado de forma del deporte de un país. Y, en este sentido, los resultados obtenidos por nuestros representantes en Londres han venido a confirmar a la baja las modestas expectativas anunciadas a nivel nacional. Estos Juegos han dejado un sabor agridulce, entre la alegría de los triunfos meritoriamente logrados, sobre todo, por parte de las deportistas y el deseo de un mayor número de preseas que permita un salto de calidad en el medallero final. En consecuencia, el deporte de rendimiento nacional requiere de un fuerte impulso, de apoyo y compromiso que alce la posición de España en el ranking olímpico.

Con enorme satisfacción hemos vivido, por nuestra parte, el segundo mejor resultado cualitativo del deporte andaluz en la historia moderna de los Juegos por la mayor calidad de las preseas, con un total de cuatro medallas: una medalla de oro, dos de plata, y una de bronce. Esta mejora en los resultados se debe fundamentalmente al sacrificio, el esfuerzo, la disciplina y el trabajo continuo de los deportistas andaluces de rendimiento y sus colaboradores más directos, clubes y federaciones, a los que se apoya con diferentes medidas desde la Administración deportiva.

Estos programas y planes de tecnificación deportiva son esenciales para la preparación y el entrenamiento de los deportistas de rendimiento, que necesitan a su vez de instalaciones especialmente adecuadas para su desarrollo. Con este objetivo, se pone en marcha en Andalucía la mayor red dentro del Estado español de centros de tecnificación deportivos homologados por el CSD: siete centros especializados repartidos por todo el territorio andaluz más el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sierra Nevada.

Pues bien, mientras que el Gobierno andaluz apuesta de manera decidida por el mantenimiento de estos centros, que son la base para que nuestros deportistas más cualificados puedan acceder a las competiciones internacionales con unas mínimas garantías de éxito, el Consejo Superior de Deportes (CSD) reduce de manera más que significativa su ya de por sí menguada aportación a los mismos, con una reducción superior al 65% en 2012 respecto de 2011, de las ayudas para gastos de gestión y de inversión que regularmente concede.

Esta reducción de la inversión en centros de tecnificación deportiva es un error que debe hacer reflexionar al Gobierno de Mariano Rajoy, en el sentido de corregir su dirección en los próximos años si realmente quieren un deporte que sea dignamente representativo de nuestro país con el horizonte de Río de Janeiro 2016. De la misma manera, los máximos responsables del CSD deben replantearse el modo de defender los intereses de los deportistas españoles, que debe ser inmediato, contundente y eficaz. Y es que tanto el Consejo como el propio Ministerio no pueden mantenerse ajenos e indolentes ante las injusticias que puede sufrir el deporte en general, y los deportistas en particular, como ha sucedido con el agravio cometido contra nuestras regatistas andaluzas Marina Alabau y Blanca Manchón, que han sufrido el error de la Federación Española de Vela por el que con su voto en el seno de la Federación Internacional de Vela (ISAF) se ha eliminado la especialidad de windsurfing para 2016. Error e injusticia ante el que no hemos encontrado la adecuada respuesta por parte del CSD, en defensa de una especialidad que sólo está dando satisfacciones al deporte español y andaluz.

Igualmente, consideramos necesario un cambio de actitud por parte del Ministerio en el tratamiento que está dando a Sierra Nevada y a los deportes de invierno. El Gobierno andaluz ha invertido en la transformación de la estación de esquí y montaña más de ochenta millones de euros en los últimos diez años. Además de 38 millones de euros en esta última legislatura para continuar por ese camino y dar cada vez más y mejores prestaciones tanto a los clientes como a los deportistas. Es el momento, y así nos lo exige la ciudadanía, que hagamos más rentable las inversiones que hemos llevado a cabo a lo largo de estos años.

Por último, vuelvo a insistir, en defensa de la promoción y la práctica del deporte entre la ciudadanía, en el rechazo a la subida del IVA en la prestación de servicios deportivos que estará gravada con el aumento del tipo impositivo de un reducido del 8% al tipo general del 21%. Una medida que sólo produce consecuencias negativas, en lo deportivo, en lo social, en la salud y en lo económico.

La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID), que representa un sector que cuenta con cerca de 16.000 establecimientos, que emplea a unas 75.000 personas y presta servicios a cerca de 9 millones de personas en España que practican ejercicio físico en instalaciones deportivas, estima que casi un millón de personas dejarán de hacer deporte. La consecuencia inmediata significará desgraciadamente un deterioro de la salud de la ciudadanía y un mayor gasto para el Estado, y su impacto negativo se trasladará igualmente al ámbito social, ya que esta decisión provocará el cierre de unas 800 instalaciones deportivas y la pérdida de más de 4.000 puestos de trabajo.

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