la otra tele

Hyde /

El factor X

Existe algo, un elemento misterioso aún por descubrir en la tabla periódica, que adorna y distingue a ciertos actores. No es genético ni aprendido, aunque puede que sea ambas cosas a la vez. No depende de la belleza de su físico, pero su físico especial los hace hermosos. Hasta ahora hemos llamado carisma a ese regalo de la naturaleza. Pero el talento no sólo es innato. También se trabaja, cuesta sudores, sangre y bastante suerte. Así que se trata de algo más que el carisma. Hablamos de un milagro químico, algún tipo de extraño proceso que hace magnéticas a ciertas personas cuando llegan a nuestra pantalla e interpretan a uno u otro personaje. Desde luego ese aura la tienen Julianna Margulies y Archie Panjabi, con una intensidad en The Good Wife que seguro ha hecho estallar alguna tele; el gordinflón Wendell Pierce, ese descomunal Antoine Batiste que con sus apóstoles nos ha descubierto una voz magnífica en Treme y luego está también un antiguo compañero suyo en The Wire' el británico Idris Elba.

Hijo de inmigrantes africanos (padre de Sierra Leona, madre de Ghana), Elba tiene una presencia física imponente, lo que le ha llevado a interpretar a unos cuantos mafiosos y al inolvidable Stringer Bell, ese señor de la droga de Baltimore con inquietudes académicas, siempre deseoso de aplicar al mundo del crimen lo aprendido en clases de empresariales. Veterano de la pequeña pantalla, donde empezó en telenovelas, el intérprete, que goza del respeto de Hollywood y es incluido con frecuencia en las listas de hombres más atractivos del planeta, ha vuelto estos días a nuestras casas con la segunda temporada de Luther, un estupendo policiaco de la BBC. Aunque el capítulo final de la primera temporada fue un pequeño desastre narrativo, los dos primeros episodios de esta edición vistos hasta ahora por servidor recuperan el nivel. El segundo, de hecho, es fabuloso. El detective John Luther, más atormentado que nunca, vuelve para combatir a los demonios de Londres. Los suyos internos, también. Elba, al que también hemos podido ver en The Big C, con Laura Linney, es además un DJ que ha hecho sus pinitos en la industria musical, amigo de de raperos y un tipo comprometido contra las desigualdades. Hace poco protagonizó una agria polémica a raíz de los estereotipos que sufren los hombres negros en el negocio del entretenimiento y en especial en Hollywood. Negro, blanco, marrón o amarillo, Idris Elba posee el elemento misterioso. De eso no cabe duda.

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