Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La fiesta mayor que se recuerda

Esta noche vestirá el coliseo de Dato con las mejores galas, con las galas de la inquietud más ilusionante

GUSTA Del Nido de repetir que lo mejor está por llegar y ésa es la forma mejor de no estancarse, de mirar al frente y siempre es mejor que se haga con optimismo que con el freno de mano tascado. Son muchos los logros del Sevilla desde el año después de su centenario, pero lo de esta noche es una fiesta muy especial en la avenida de Dato. Cierto es que no hay nada como agarrar el trofeo de un título con ambas manos, pero el paso que puede dar el Sevilla esta noche ante los turcos es para que se alegren todas las pajarillas habidas y por haber, motivo casi de celebrarlo con parecido fervor a los de los cinco títulos en año y medio.

Pretende el presidente sevillista que Nervión sea un infierno, posiblemente como paso previo a la gloria de los cuartos de final de la Champions League. Ni más ni menos que cuartos, cómo para no querer que el Sánchez Pizjuán sea una caldera donde guisar con papas al Fenerbahçe a fin de engullírselo después, que el resultado a sortear no es ninguna montaña insuperable. Y la gran fiesta llega, paradójicamente, tras una jornada liguera funesta para los de Manolo Jiménez, que reconocía al final del fiasco coruñés que él sí que se había permitido pensar en la cita con los turcos a la hora de proyectar el enfrentamiento con los siempre amigos del Dépor.

Obsesión Champions era el título de la crónica que enhebré desde el mismo estadio coruñés y ahí la tenemos, ahí llega para ser recibida con tanta concentración como optimismo. Un triunfo muy corto es suficiente, pero el Sevilla no puede jugar con la facilidad de un marcador cicatero porque los resultados ajustados los carga el diablo y luego pasa lo que pasa. Estoy convencido de que no será el Sevilla de Riazor el que aparezca esta noche febril por la bocana de camerinos, sino el de las grandes noches europeas y de otras muchas algo más domésticas que tuvieron largo tiempo al equipo encaramado en el podio por historiadores y estadísticos. Noche grande, pues.

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