La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Y al final, el oasis de las buñoleras

Bendito recurso para combatir el frío que está haciendo por Juan Belmonte, Antonio Bienvenida o Ignacio Sánchez Mejías. Las casetas de las buñoleras se ha convertido en un oasis en el que uno recompone la figura y hace que el cuerpo entre en caja, caja de la buena y no de la que un día nos acogerá a todos, que de esa no se escapa nadie. Al calor de los peroles, uno se siente como a favor de querencia, qué a gustito entre las vaharadas del aceite hirviendo tras el mal rato de un frío que más parece de la feria de Abril de Estocolmo que de la de Sevilla. Si las casetas de las buñoleras siempre fue el punto donde rematé la jornada ferial, ahora con más motivo. Y la memoria salta a las buñoleras del Prado, que estaban junto a la estación de autobuses. Cuánto cante del bueno disfruté allí de Caracol, Chocolate, el de la Calzá, el Gordito, qué buen invento el de las buñoleras.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios