Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Al final siempre le quedará el bético

La pregunta de qué es lo que quedará del Betis deja de inquietar cuando se sabe que ahí estará su fiel infantería

ESTAMOS en agosto, el mes en que casi todo se para, en el que los ropones bajan la guardia a la espera de septiembre, aunque no en el caso del proceso regenerativo del por siempre Real Betis Balompié. Y en ese proceso de regeneración también ocupa plaza el de su destrucción, que la pregunta que se hace el bético de a pie, ese bético que quiere que su equipo gane en todos los campos, tanto en los de hierba como en los de moqueta, fax y teléfonos ardiendo, digo que la pregunta es la de qué quedará del pobre Betis cuando todo se haya aclarado y cada mochuelo esté en su olivo, especialmente esos que no se van ni con agua hirviendo.

Resulta doloroso, por ejemplo, ver cómo se recuperan cuarentones que años atrás fueron desechados a la vez que se deja marchar a una de las pocas perlas que quedan en una cantera abandonada. Tengo en estima a David Belenguer, pero ello no es óbice para pensar que un veinteañero es más positivo que un casi cuarentón cuando de jugar al fútbol se trata. Claro que no es lo peor que se atisba en este día a día tan amargo para cuantos se preocupan por el Betis. Lo peor de todo es la presunción de que se está produciendo un saqueo que se agrava con el paso del tiempo, de ahí eso de preguntarse inquietos lo de qué quedará del Betis cuando las cosas se aclaren.

Qué de chinitas en el camino; además, cómo se dilatan las decisiones a tomar por el bien del club y no del de esos intermediarios que andan arramplando con voracidad las monedas, flecos les dicen, que quedan sueltas en cada transacción. Queda el consuelo de la integridad y la resolución de la jueza que al Betis le ha caído en suerte, cómo se crece y se viene arriba ante la arena que recibe en los cojinetes por cierto ministerio con los papeles clamorosamente subvertidos. ¿Qué quedará del Betis cuando todo termine? Es la pregunta de este agosto tan ferragosto. Pues al Betis le queda la jueza Mercedes Alaya y, sobre todo, por encima de todo, le quedará el bético.

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