Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

La flor de mi secreto

EL gran cineasta Pedro Almodóvar revela en todas sus películas su personalidad ególatra y algo histérica. Fuera de la pantalla aparece como moderno, íntegro, sincero y muy progresista (simpatizante del 15-M), especialmente como portavoz o abajofirmante de manifiestos contra el feroz capitalismo y en concreto, como enemigo de la falsedad que, en su opinión, representa la derecha o el PP. Acusó a este partido, entre otras lindezas, de planear un golpe de Estado contra la democracia. Con los títulos de sus filmes, que resaltaré en cursivas, podrían resumirse las últimas semanas de este preclaro hijo de Calzada de Calatrava.

Los llamados papeles de Panamá han destapado que en los años noventa tenía con su hermano Agustín una sociedad offshore en las Islas Vírgenes Británicas. Se ha descubierto la flor de su secreto: le gusta la pasta y pagar menos impuestos en España. Al saberse pillado, como si oyera tacones lejanos, le dijo a su citado hermano, átame este asunto que estoy al borde de un ataque de nervios. Y mandó a Agustín a que hable con ella (la prensa) para imponer su ley del deseo que sería una propia ley del silencio (remake de la de Elia Kazan): nada de volver sobre el tema y menos tildarlo como hipócrita. A los diez días y ante su incondicional TV de Castilla La Mancha, asumió la responsabilidad pero calificando los papeles como infames. Como si fueran inadecuados y la prueba evidente de la mala educación de los periodistas con los que siempre ha tenido los abrazos rotos.

La publicación de este chanchullo fiscal ha sido matador para Pedro al que se le puso la carne trémula, como en un laberinto de pasiones. El director manchego podría afirmar: he llegado a contar hasta todo sobre mi madre. No me extrañaría que se quejara a sus allegados, ¿qué he hecho yo para merecer esto? Y en este duro trance confesaría: me encuentro entre tinieblas, no me hallo en la piel que habito.

Días pasados, por miedo a las preguntas de los periodistas, no acudió al acto de promoción de su nueva película Julieta. También teme un fuerte descalabro económico en los ingresos por taquilla. La aventura capitalista en Panamá la comparte con amantes pasajeros de muy distinta procedencia (hasta de su odiado PP). Y es que Pedro Almodóvar, Rato, Soria y otros tantos, han quedado como... unos chicos del montón. Unos jetas.

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