La ciudad y los días

carlos / colón

De fortunas y poderes

ESCÁNDALOS, muchos escándalos. Corrupción, mucha corrupción. Y además ineptitud, mucha ineptitud. Mientras crece la cleptocracia, la clase política no solo no es capaz de ponerse de acuerdo, sino tan siquiera de mantener un desacuerdo responsable. Rajoy con el PP pudriéndosele bajo los pies (última hora: las dimisiones de Granada) como si fuera la Casa Usher de Poe. Sánchez convertido en dialoguista del club de la comedia: denle un micrófono y se pierde. El mutante Iglesias pavoneándose por el Congreso como Alarico por Roma. Tanía Sánchez metiendo su partidito Convocatoria por Madrid en Podemos, tras haber dicho: "Nunca nos fusionaremos con Podemos, punto". Antonio Hernando diciendo un lunes que "el tiempo de las ofertas y las contraofertas se acabó", para que al día siguiente Pedro Sánchez le contradiga, suplicando "al señor Pablo Iglesias que desbloquee la situación para que juntos pongamos fin al Gobierno de la vergüenza". Mientras tanto, el 88,23% de la tropa del señor Iglesias dice que nada de pactos con el PSOE mientras mantenga el pacto con Ciudadanos. Y si Sánchez emula a los monologuistas del Club de la Comedia, el ex ministro Soria imita a Cantinflas y a Ozores dando explicaciones ininteligibles que a él le han costado la carrera y a Rajoy otro sofocón. Nunca un Don Tancredo recibió tantas cornadas.

Pero, ¿de qué extrañarse? Asombra que aún haya quien se sorprende por que los pudientes gusten de paraísos fiscales y los políticos hagan enjuagues. Es lógico que muchos desconozcan lo que Balzac escribió en La posada roja: "¡Medrados estaríamos si hubiésemos de investigar el origen de las fortunas!". Y también lo que el gran y grande novelista afirmó en Papá Goriot: "El secreto de las grandes fortunas sin causa aparente es un crimen olvidado". Pero todos conocen su simplificación vitocorleonesca: "Detrás de cada gran fortuna hay un gran crimen".

Es igualmente comprensible que muchos desconozcan la carta que Lord Acton escribió al obispo Creighton. Pero todos conocen su frase más famosa: "El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente". ¿De qué escandalizarse, entonces? Hace casi dos siglos que estos señores dejaron las cosas claras: los armarios del poder, económico o político, están llenos de esqueletos. Y que nadie se ponga estupendo porque le largo otra cita: "Los votantes siempre son igual de nobles y de miserables que aquellos que resultan elegidos" (Joseph Roth).

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