Las dos orillas

José Joaquín León

Una foto con Al Gore

HAY acontecimientos que pueden cambiar el devenir de la Historia de la Humanidad. Por ejemplo, si Al Gore hubiera ganado las elecciones presidenciales de EEUU, en vez de ser víctima del supuesto pucherazo de Bush en Florida, ¿qué hubiera pasado? Gore, que es ecológico y demócrata por su cuna, nunca hubiera invadido Iraq. En tal caso, España no hubiera entrado en esa guerra, ni Aznar se hubiera fotografiado con Al Gore en las Azores, porque a este hombre no le gustan esas islas, por donde pasan todas las borrascas y se nota poco el calentamiento. Entonces Zapatero no hubiera culpado al PP de la guerra de Iraq.

-Y Rajoy hubiera ganado las elecciones…

-Y Zapatero estaría de diputado por León.

Comprueben ustedes que Al Gore es un personaje con predisposición para cambiar la Historia de la Humanidad. En Sevilla, como viene algunas veces, ya se lo toman como si volviera el pobre Vicente el del Canasto, con la mano puesta de visera, a ver por dónde trinca. Pero Al Gore, como digo, no se dedica sólo a otear el horizonte (el skyline, que dicen los arquitectos), sino que ha sido Premio Príncipe de Asturias y ha ganado el Premio Nobel de la Paz, y estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales de EEUU…

-¡Jolín, qué mala suerte!

Como no ganó, pero Zapatero sí, en el PSOE están encantados. Además, éste es del partido de Obama, y no del partido de Bush y McCain, al que tampoco le gustan las fotos. En cambio, Al Gore, si cobra, está dispuesto a hacerse fotos con el alcalde Monteseirín, con el concejal Rodríguez de Celis, al que permite aparecer en el cartel, y hasta con Maribel Montaño, que ha proclamado el calentamiento global como lo más importante que ha ocurrido en Sevilla en los últimos siglos, mucho más importante que restaurar Santa Catalina, que cuesta seis veces más y todavía sigue cerrada, sin Moeckel y sin sociedad civil.

Es justo, en consecuencia, que Al Gore sea nombrado Sevillano del Año. Y, de paso, Hijo Adoptivo. ¿Cuenta ya con una calle en su honor? Mejor que le dediquen una plaza céntrica, la Encarnación por ejemplo, que tiene unas setas vistosas y poca memoria histórica. No contentos con esto, a Gore lo deben nombrar hermano honorario de una cofradía; si fuera Obama lo harían de Los Negritos, pero a él le pega algo más de misterio, como la Exaltación, a ver si calienta Santa Catalina y la abren. Y que lo inviten a las casetas de Feria, y a una carreta del Rocío de Triana. Sevilla está en deuda con Al Gore, que nos hace la merced de venir aquí, precisamente aquí, a hablar del calentamiento. Y además invita al juez Garzón.

-Pero fíjate que no viene el 1 de agosto. ¡Qué listo es el Al!

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