por montera

Mariló Montero

Somos una frase

AL final de la vida no somos más que una frase ¡Qué tristeza! o ¡Qué alegría! Una frase, simple, de cuatro o cinco palabras. Nada más. Porque esas frases que terminan en seco dejan en la huella del frenazo todo el relato de una vida. En eso se resume toda tu obra personal y profesional. ¿Las palabras hacen justicia de todo lo que hemos sido? ¿No es para llorar? ¿O es justo? Como decía la poetisa cubana Carilda Oliver, "toda la vida cabe en una lágrima".

En las pequeñas cosas están las grandes y eso no es ninguna novedad. Pero siéntalo. En cuatro palabras similares a esta expresión tan descriptiva y explícita está la esencia de un ser. "Era muy buena persona". No es mala frase, desde luego, para que se quede en el regusto de alguien que escucha de la boca de un admirador el resumen de toda una vida. Ella se ha muerto en un segundo. No. Nadie se muere en un segundo. Nos morimos cada segundo que vivimos. Hasta el que es el último. Toda una sorpresa para quienes han enseñado la nuca a quienes se sorprenden por quienes se han ido. Así que ella no se murió en un segundo ni en una semana de agonía, ni mucho menos tras una larga enfermedad. Ella se ha muerto en un segundo desde hace ochenta y cinco años. Se moría desde que nació.

Tenemos el persistente empeño en dejarnos sorprender por la vida cuando ésta no nos traiciona. Sabemos de ella su biografía. Cuando te paren te dan la cartilla en la que te dicen el tiempo que te queda en este mundo en el que priman más las matanzas que las aleluyas. Aleluyas vomitadas por culpa de la pérdida de la fe. No se tiene fe ni en la vida porque a nada se le puede tener fe. Todos nos engañamos porque a cambio buscamos la verdad. Pero ésta es pequeña y se esconde. Las grandes obras pasan desapercibidas en vida por el empeño de que nadie brille más que otro. La hipocresía está en nuestras escrituras. Sólo cuando te mueres el vivo rinde su dignidad ante ti para darte tu minuto de gloria con esa frase. Solo una simple frase " fue una gran persona".

¿Quién dijo que no somos nada? ¿Nada a lo largo de nuestra vida para que luego digan cualquier cosa de nosotros? ¿O para que no digan cualquier cosa hemos de dedicar cada segundo de nuestra vida a escribir la frase que pongamos en la boca de quienes nos han de mentar cuando muramos?

A ella que murió después de toda una vida dedicada a los demás y de ella sólo dijeron: "Era una buena persona". Cuando para mí fue toda mi vida.

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