Editorial

El fraude es demasiado fácil

UNA prolongada investigación de la Guardia Civil ha permitido la desarticulación de una red de estafadores cobijada en un falso sindicato y en una actividad en beneficio de los trabajadores en paro. Estas circunstancias agravan la entidad de los delitos presuntamente cometidos por la trama, de la que formaban parte los diez detenidos en Cádiz, Extremadura y Canarias. El fraude consistía en la expedición de diplomas y certificados de cursos de formación (por ejemplo, en cuidados sanitarios o prevención de riesgos laborales) a personas que en ningún caso los habían realizado, limitándose a comprar los títulos al llamado Sindicato Independiente de Trabajadores, a razón de 80 euros por clase. Estas prácticas han permitido a miles de personas obtener puestos de trabajo en empresas privadas o ingresar en las bolsas de empleo de organismos como el Servicio Andaluz de Salud, sin recibir una sola clase. En la cuenta corriente adscrita al mencionado seudosindicato se han descubierto ingresos por valor aproximado a un millón y medio de euros en dos años, lo que da idea de cierta continuidad en el delito. También los falsos alumnos han sido favorecidos por el fraude, ya que éste les ha permitido hacer competencia desleal a otras personas desempleadas, atribuyéndose una formación de la que carecían. El hecho es especialmente grave y puede tener consecuencias perturbadoras, ya que algunos de los perjudicados podrían impugnar el resultado de concursos de oposición celebrados por la Administración Pública, al estar falseados objetivamente los puntos que se han valorado a la hora de contratar o adjudicar las plazas en liza. No deja de llamar la atención, por otra parte, la falta de control que planea sobre las actividades de formación de los trabajadores, sobre cuyo desarrollo tendrá que funcionar un estricto mecanismo oficial acerca del uso de dinero público. Se trata de un sector que recibe abundantes fondos procedentes de diversas instituciones que se ocupan de preparar a los desempleados para su incorporación más fructífera al mercado de trabajo. A su calor han acudido desaprensivos que explotan ilegalmente la necesidad ajena.

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