Visto y Oído

Antonio / Sempere

La gala

DESEO, de todo corazón, que la Gala de los Goya de este año bata récords de audiencia. Que dé tantas alegrías como las taquillas. Pero hay que reconocer que se lo han puesto difícil. Por de pronto, los sábados de hoy en día no son como los de hace un par de décadas, cuando la gala se celebraba también en este día de la semana, y apenas contaba con competencia televisiva. Los sábados de hoy en día, en la pequeña pantalla, se los meriendan las tertulias políticas, que entre Tania y Pablo y todos los demás generan una adicción que algún día habría que analizar, ya que se han convertido en elementos socializadores en las conversaciones del lunes. Favoreciendo las tertulias en vivo incluso en estos tiempos en los que todo se dice a través de la tableta. "¿Viste el sábado a…?" sirve de buena introducción para entrar en harina en el desayuno del lunes.

Pero es que, además de luchar contra la oferta de otras cadenas, resulta que la Gala de los Goya también deberá sobrevivir a las incongruencias de la parrilla de La 1, cuyos programadores, de un modo incomprensible, han colocado a Informe semanal como telonero. No creo, a estas alturas, que ningún lector sospeche de mi fidelidad hacia este informativo, inquebrantable durante más de cuarenta años. Pero es evidente que no vive precisamente sus mejores tiempos. Los Goya tendrán que tirar hacia arriba partiendo de un escaso 9% con que puede acabar el Informe. ¿O será al revés, y el efecto Goya disparará al programa de Jenaro Castro? Humildemente, creo que tal como ocurre la noche de Eurovisión, este sábado sobraba, y habría bastado con conectar con la fiesta tras unas noticias muy promocionales, a la manera de las privadas, vendiendo alfombra roja. Suerte a todos.

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