Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Un gazpacho peligroso

SI el Partido Socialista de Euskadi (PSE) hubiera favorecido con su abstención el rechazo de una iniciativa en contra de ETA y a favor de los derechos humanos se habría armado el gran escándalo. Quienes yo me sé no habrían perdido un minuto en proclamar la debilidad de los socialistas y, por extensión, de Zapatero, frente los terroristas vascos, en señalar los imaginarios vínculos que los maniatan con los violentos y en relacionar la actitud tibia de la abstención con las negociaciones habidas en la anterior legislatura con los representantes de ETA. Pero no fue así. El PSE y el PNV se quedaron solos en el Ayuntamiento de Mondragón, el pueblo donde fue asesinado hace mes y medio Isaías Carrasco, en su intento de sacar adelante una moción ética contra el terrorismo previa a la de censura. Los partidos nacionales que se abstuvieron o votaron en contra fueron Ezker Batúa (la sección vasca de Izquierda Unida) y el PP. En Hernani, ayer, EB siguió en sus trece y repitió el vodevil pero, afortunadamente, el concejal del PP respaldó la moción.

¿Qué decía la moción para sembrar las dudas entre los representantes de partidos cabalmente democráticos? Pedía el rechazo a la "acción terrorista de ETA, sus últimos atentados mortales, así como las amenazas vertidas en sus últimos comunicados". También el "respeto a la dignidad humana como fundamento a los derechos y libertades que de ella se derivan"; el "reconocimiento y garantía del pluralismo político y social", y "la apuesta por las vías exclusivamente políticas, democráticas y dialogadas". Etcétera. ¿Entonces?

IU expulsó ayer a sus tres concejales de Mondragón, a los dos abstencionistas y al que votó en contra. Lo ocurrido es una prueba del peligroso gazpacho ideológico que ha contaminado a la coalición y la ha erosionado electoralmente hasta el borde de la desaparición. La tajante reacción de la dirección de IU es, sin embargo, tardía. Sus representantes llevan demasiado tiempo en el País Vasco coqueteando impunemente con los violentos. Ayer Gaspar Llamazares dijo, para explicar la postura de su concejales, que una parte de IU "tiene la sensibilidad de una almeja". Ojalá todo se redujera a ser o no ser molusco.

La única concejal del PP en Mondragón explicó que la moción ética le pareció "ligth y teatro" y llena de componendas. Por eso dejó escapar la oportunidad de sumarse al frente contra ANV. ¡Que tremenda confusión! Tremenda pero no gratuita, sino fundamentada en errores y ambigüedades imputables a todos los partidos situados al margen de los abertzales y, en el caso del PP, en la utilización inmoderada del terrorismo como argumento estratégico de oposición a lo largo de cuatro años.

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