Ignacio Martínez

Una generación de empresarios tocada

Esta crisis ha sido una doble mala noticia para Andalucía. Se ha gripado el motor de su crecimiento, un sector inmobiliario y de la construcción, que durante una década y media ha tirado del PIB regional por encima de la media nacional. Pero también, la mala coyuntura ha provocado un daño colateral enormemente perjudicial para el futuro andaluz: ha parado en seco el dinamismo de la mejor generación de empresarios de la historia de Andalucía. Se armó un cierto revuelo cuando el vicepresidente Solbes dijo hace un mes que si la crisis sirve para limpiar la economía y remontar la situación, no tiene la mayor importancia. Si limpiar la economía es que quiebren buenas empresas, con negocios en expansión, pilladas por una crisis crediticia feroz e inesperada, no estoy de acuerdo en absoluto con la tesis de Solbes. Magníficos empresarios andaluces están pasando muchos apuros y tendrán que reducir drásticamente sus costes seguir adelante. Si, por el contrario, se trata de que los especuladores tengan su merecido, como sostiene el presidente Sarkozy, entonces podemos aceptar la teoría de la limpieza, para la saneada recuperación posterior. En todo caso, cuando el vicepresidente dijo lo de la limpieza, todavía no habíamos hecho el paréntesis en la economía de mercado solicitado por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, un liberal puro que ha hecho su particular camino de Damasco en la tormenta con la que han terminado los locos años 20.0.0.

El escenario se ha serenado algo. Gordon Brown, el primer ministro británico, por el que se oficiaban funerales hace un mes, se ha convertido en un líder mundial indiscutible, porque era el único hombre-que-sabía-lo-que-quería. Las medidas de la cumbre de París del pasado domingo han calmado la histeria en las bolsas. El Íbex 35 cerró el viernes negro del 10 de octubre en 8.997 puntos. Una semana después resiste en los 9.655, muy lejos de los 16.000 de hace un año. Los precios del petróleo se han moderado: el barril de 159 litros del tipo Brent se cotiza a 68,5 dólares, menos de la mitad que los máximos históricos de hace pocos meses. Los expertos se atreven a hacer pronósticos; dos años malos y cinco regulares. El presidente de los empresarios andaluces, Santiago Herrero, lanza un mensaje positivo: de aquí a final de año bajará la inflación, los tipos de interés, el petróleo y el euribor. Son alementos asociados: baja la inflación, porque baja el petróleo (y el consumo, dicho sea de paso); bajan los tipos, porque baja la inflación...

En todo caso, la crisis no ha tocado fondo. Puede hacerlo a mediados del año que viene, aunque el vicepresidente Solbes ya nos ha dicho que 2009 será peor que 2008, sin ninguna duda. A partir de 2010 empezaría una lenta recuperación, pero entretanto el paro va a crecer extraordinariamente. Por tanto, el daño a la consolidación empresarial andaluza va a ser muy grande. Se han creado en la región 150.000 empresas en los últimos 10 años, pero en este último el descenso en el nacimiento de nuevas sociedades es del 30%.

Los que están operando necesitan liquidez. Y ahora, que ya estamos en pleno paréntesis de la economía de mercado en Estados Unidos, Europa o España, sería bueno que las autoridades regionales pusieran en marcha sistemas similares para mejorar la liquidez de las empresas andaluzas. La Junta ya ha prometido que agilizará la licitación pública y la patronal reclama que también acelere las adjudicaciones. Tenemos mejor tejido empresarial que hace 15 años, pero su falta de consolidación necesita de buenas ayudas públicas. No se trata de hacer regalos a los patrones de empresa. Se trata de ayudar al futuro de Andalucía.

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