Los ciriales

José / Joaquín / Gómez

Y en gloria os convertiréis

QUEDÖ afortunadamente atrás esa cuaresma que vivimos los que ya peinamos canas, oscura y tenebrosa, de altares e imágenes cubiertas por paños morados, que arrancaban con el rito de la imposición de la ceniza recordándote que "polvo eres y en polvo te convertirás".

Pese a aquel tétrico recuerdo, el cofrade, antes con los viejos ritos y ahora con la nueva liturgia, vivió y vive este tiempo de una forma digamos que un poco peculiar. Creo que la proximidad de la Semana Santa nos alegra el espíritu al presentir la inminencia de estas fiestas. Sí, habéis leído bien, he dicho fiesta, porque quién me dice que no se respira un espíritu festivo en la ciudad la mañana de un Domingo de Ramos o la tarde de un Jueves Santo. Fiesta, y la más grande de Sevilla.

Y el tiempo nos dio la razón a cuantos la esperábamos, gozábamos y celebrábamos, pese a la tenebrosa liturgia de aquellos años, porque a pesar de todo éramos conscientes de que aquella muerte nacía la vida, ya que con su muerte Cristo superó nuestra propia muerte. ¡Cómo no va a estar plena de alegría nuestra Semana Santa!

Hoy han caído los paños morados de nuestros altares y la Iglesia en la imposición de la ceniza nos invita a "convertirnos y creer en el Evangelio". Éste es el sacramento de nuestra fe, la celebración de los misterios de nuestra Semana Santa: la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor.

¿Veis como no es casualidad que nuestros Cristos crucificados lleven desde siglos por nombre Salud, Amor, Aguas, Misericordia, Almas, Salvación, o Buena Muerte?

Por ello, nunca olvides, cofrade, que polvo eres y en gloria te convertirás.

A mi entrañable amigo Luis Fernando Álvarez González, SDB.

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