PASA LA VIDA

Juan Luis / Pavón

La gran caja de Sevilla hablará catalán en la intimidad

NO causa sorpresa. Estaba escrito y cantado que en la siguiente temporada de concentraciones de cajas y bancos iban a quedar a lo sumo diez entidades financieras. Y que en esa criba iba a quedar absorbida la caja sevillana por la mayor española. No sorprende que la operación la protagonice La Caixa (ahora CaixaBank). El Santander y el BBVA están en otra onda de la globalización. Bankia demasiado tiene con mantener el tipo tras digerir el tremendo descalabro de la Bancaja valenciana. La Caixa es el único candidato potente con margen para crecer y no atragantarse con la falta de capitalización de Banca Cívica. Los activos de la entidad barcelonesa cuadruplican los de la caja navarro-sevillana. Y en la capitalización bursátil de la nueva entidad resultante, la ventaja es de once a uno.

La agencia estatal Efe, en la información que distribuyó ayer a todos los medios españoles e internacionales, decía textualmente: "Fuentes próximas a la operación afirman que faltan escasos flecos por cerrar y que la entidad catalana es ya la única opción que le queda al grupo que presiden Enrique Goñi y Antonio Pulido. En cuanto Banca Cívica reconoció que las nuevas provisiones para cubrir el riesgo inmobiliario le obligaban a recabar 2.031 millones de euros, empezaron a perder fuerza los posibles candidatos a fusionarse con un grupo que ganó sólo 183 millones y es de los menos eficientes del sector". Eso es lo que se dice desde la City de Madrid, con la bendición del Banco de España.

El alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, decidió pronunciarse ayer de modo crítico contra la gestión de la caja sevillana. Se ve que no es accionista y no tiene reparos en hacer comentarios negativos en un momento espinoso. "La gestión no ha sido buena. Me encantaría que pudiéramos estar hablando de otra cosa. De que pudiéramos estar pensando en buscar a otros para que nos acompañen en el viaje. Desgraciadamente, nos van a llevar en otro viaje". Y se adelantó a la firma del acuerdo para pedirle públicamente a la Caixa "que no olvide nunca que Sevilla es la capital andaluza". Política sí, pero financiera no. Si Unicaja consuma su control sobre Caja España-Duero, refuerza el papel de Málaga.

Tiempo habrá de pormenorizar un asunto importante, con consecuencias de todo tipo, laborables incluidas, y en el que para no entrar en análisis de enjundia habrá tendencia al chiste, por las connotaciones de la relación entre Cataluña y Andalucía. Y por el culebrón del rascacielos de la Cartuja como símbolo contrario al objetivo político que auspicia su construcción.

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