La ciudad y los días

Carlos Colón

La gran evasión

DEBE ser la flexible escuela del postsocialismo español, representado en Sevilla por Alfredo y en Madrid por el hilarante José Luis que acaba de descubrirle a la Humanidad la teoría el progresismo continuo, al afirmar que "subir la presión fiscal puede ser progresista y bajarla también" (lo que extrae del bagaje socialdemócrata nada menos que la dureza impositiva que garantiza la posterior redistribución social). Debe ser, decía, este contorsionismo ideológico el que ha impregnado las actuaciones municipales en el asedio al centro.

Por un lado los vecinos reciben un folleto que parece el manual de instrucciones de un campo de concentración o un extracto de 1984 de Orwell: "La zona de control es la zona en la que el plan estará en funcionamiento… Recuerda que entres por donde entres al centro, si respetas las señales verticales, podrás salir sin ningún problema… Todas las posibles entradas al casco histórico se encuentran controladas por cámaras de reconocimiento… Existen entradas a zonas pequeñas y límites (denominadas excluidas) que no están controladas ya que no permiten entrar al interior del casco histórico…".

Por otro lado, como a Espadas no le viene electoralmente bien que para entrar o salir del centro los ciudadanos deban convertirse en el Steve McQueen de La gran evasión, el alcalde ha declarado que "la Policía Local será especialmente flexible" y "no habrá un afán recaudatorio". Añadiendo, en tono paternalista y cortijero: "Si un conductor se equivoca por un mero error, desconocimiento o distracción seremos flexibles. Ahora bien, si es reincidente, que se tiente la ropa". Ya me dirán cómo los municipales interpretarán esta flexibilidad ante el error, el desconocimiento o la reincidencia. Y cómo los ciudadanos hemos de interpretar lo de la ausencia de afán recaudatorio. ¿Tirones de orejas o cachetes las primeras veces y multazo después? ¿Cuándo habrá que tentarse la ropa? ¿Resucitará el paternalismo del buenazo de Manolo Morán haciendo de guardia urbano?

A dos días de la aprobación de tan importante y polémica medida nadie sabe nada: ni cuándo empezará a aplicarse, ni las condiciones de aplicación de las multas y su cuantía, ni si estarán listas las acreditaciones porque, además de las colas tercermundistas, la web que agilizaba su tramitación se acolasó para mayor gozo del delegado de Movilidad, que dijo que el accidente "nos llena de alegría porque estamos comprobando que es una forma eficaz de darle respuesta a tanta demanda". Llamar demanda a este agobio tipo Último tren a Kananga es otra broma de los humoristas que nos (des)gobiernan.

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