EL Ayuntamiento presentó ayer los que calificó como presupuestos contra la crisis merced a "un esfuerzo inversor sin precedentes, la austeridad en el gasto y la protección social". Como es habitual, la Delegación de Hacienda ofreció una sopa de números con la interpretación más favorable a sus tesis según conviniera computar o no computar a Emasesa, hablar de cuentas consolidadas o sólo de la corporación y hacer suyas las aportaciones extraordinarias de los planes anticrisis de Gobierno y Junta. Dentro de estas visiones deliberadamente fragmentarias para obstaculizar la recomposición periodística del puzzle presupuestario, es necesario hacer algunas matizaciones al triunfalismo municipal. Descontando los 141 millones aportados por el Gobierno y la Junta, las inversiones netas en el presupuesto consolidado (sin Emasesa) registran un incremento de 41,2 millones de euros, gracias sobre todo a la operación de refinanciación de la deuda que ideó Celis -hoy, probablemente sería imposible en el nuevo escenario- y que al diferir al largo plazo el pago de intereses ha permitido destinar 14 millones más por año al capítulo inversor. Es un avance, pero no tanto como para lanzar las campanas al vuelo. La proc lama de la austeridad en el gasto no se corresponde con las cifras ofrecidas. En la corporación, los gastos corrientes se han incrementado en 9,9 millones de euros (un 12,28% más) y los de personal, en 14,9 millones, lo que supone un alza del 5,39%. Mientras en el sector privado se multiplican los ERE y el paro (180.719 desempleados en Sevilla y casi 3,5 millones en el país) y se congelan los salarios o se suben conforme a una inflación mínima, en la Casa Grande los gastos de personal crecen en ese citado 5,39%. ¿Crisis? ¿Qué crisis? También nuestras empresas municipales siguen detrayendo cada vez más recursos, como Tussam (12,3 millones más que en 2008) y Lipasam (37,2 millones más). El incremento que necesitan (49,5 millones) supera al crecimiento del dinero para inversiones (41,2 millones) y con eso está dicho todo. En noviembre sólo se había ejecutado el 61% del presupuesto de 2008. El de 2009 se presenta ahora, pasados 63 días desde el 1 de enero. Excesivo. El Ayuntamiento debería comprender que también se combate la crisis a golpe de calendario.

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