Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Ni héroe ni mártir: perseguido

LOS gobiernos escarnecidos por las filtraciones de Wikileaks han puesto en marcha una vergonzosa caza contra Julian Assange. Sin embargo Assange no es un héroe de la libertad. Tampoco es un mártir. Assange, hasta donde se sabe, es el dueño de una página de internet donde se pueden depositar documentos secretos para su publicación con el compromiso de la confidencialidad. Pero el resto es oscuridad. Nadie sabe cuáles son los propósitos últimos de Wikileaks ni mucho menos los fines que persiguen los anónimos suministradores de documentos. Quizá unos busquen la venganza; otros el derribo del Estado; demostrar la endeblez de los sistemas de seguridad o comprometer a Obama ante la comunidad internacional y facilitar la llegada de los ultramontanos chicos y chicas del Tea Party. El abanico de hipótesis es casi infinito. Assange está más cerca de un intermediario que de un activo luchador contra no se sabe qué represores. Pero no es, repito, un héroe ni tampoco un paladín de las libertades públicas. Nos hemos enterado de qué contienen los 250.000 cables secretos cruzados por la diplomacia de Estados Unidos pero ignoramos cuántos secretos hay debajo de ellos que no han salido a luz. Es decir, si los 250.000 informes son una inmensa tapadera de papel para cubrir asuntos verdaderamente comprometedores. En cualquier caso, el descubrimiento de las mezquindades diplomáticas de Estados Unidos y sus aliados y de la torpe chismografía que manejan es muy reveladora de la grosería en que se fundamenta el poder. Y por tanto, su divulgación es muy buena para la salud de las democracias.

Assange ha sido detenido en circunstancias poco claras en Gran Bretaña. Ha sido denunciado por dos mujeres por delitos sexuales cometidos en Suecia. Nadie ha visto las pruebas del delito. Las chicas admiten que accedieron a mantener relaciones con el propietario de Wikileaks pero luego se opusieron porque Assange no quería usar preservativo. Dos chicas contra un chico. Todo es tan oscuro como sórdido. La detención se ha ejecutado en plena revuelta mundial contra Assange. PayPal le ha cortado el suministro de crédito, igual que Mastercard y el servidor donde estaba alojada la página se ha desentendido. No tengo duda de que Assange es víctima de un complot para cerrarle la boca y para dinamitar de una vez por todas Wikileaks y poner fin a ese generoso reguero de filtraciones que incomoda a los estados y que ha puesto en evidencia si no sus grandes secretos sí los agujeros de sus sistemas de comunicación y la estupidez de su retórica.

Assange no es un héroe pero está siendo perseguido, acorralado y desacreditado por unos estadistas que han quedado en ridículo antes sus súbditos y no saben cómo sobreponerse.

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