La ciudad y los días

carlos / colón

El hombre que siempre estuvo

NI los más entendidos en esa ciencia tan difícil y escurridiza que es la rubalcología han podido descifrar el torrente de preguntas que, como en las películas de catástrofes, han anegado a la nación tras la declaración de Rubalcaba: "El PSOE ha vuelto".

¿Se había ido? ¿Por voluntad propia o secuestrado? ¿Por qué, en el primer caso, o por quién, en el segundo? ¿Y adónde? Sólo Rubalcaba puede saberlo. A diferencia del Billy Bob Thorton de la película de los Coen, Rubalcaba es el hombre que siempre estuvo allí. En la ida del PSOE adonde fuera y en su regreso que anunció el domingo. Por lo tanto él fue uno de los que decidieron que el PSOE se fuera o uno de los testigos de su secuestro. Sólo él tiene las respuestas, además de las responsabilidades, sobre esa ida voluntaria o involuntaria del partido. Sólo él sabe si el PSOE se fue bajo el mandato de Zapatero o si el propio presidente lo secuestró, como dio a entender un histórico del partido al decir que durante su gobierno las siglas del PSOE fueron sustituidas por las dos de ZP.

Si esta ida del PSOE que ha hecho posible que Rubalcaba anuncie su regreso plantea tantos interesantes y amenos misterios, su regreso los multiplica. Si vuelve es que antes no estaba aquí, es decir, ante los ciudadanos, en el Congreso, en los ayuntamientos, en las diputaciones o en la Junta. ¿Quiénes eran, entonces, esos que se hacían pasar por el PSOE y tanto se parecían a los del PSOE que ha vuelto? ¿Cyborgs? ¿Dobles? ¿Suplantadores? Y, lo que es igualmente importante, ¿cómo distinguir entre androides y humanos, dobles y estrellas, suplantadores y personajes verdaderos? ¿Y si resulta que los que ahora se han ido, haciendo posible esta "vuelta" del PSOE, eran los verdaderos y los que vuelven son los de pega?

En cualquier caso lo decisivo no es saber quién ha vuelto, sino qué PSOE ha vuelto. ¿El de Besteiro o el de Largo Caballero? ¿El marxista o el socialdemócrata? ¿El come curas o el de cristianos por el socialismo? ¿El de "cien años de honradez" ("…Y ni uno más", pintó debajo un gracioso) o el de los ERE y los festolines ugetistas? ¿El que se quiere heredero de la Segunda República y pita cuando se nombra al Rey o el que suscribió y respetó la monarquía constitucional? ¿O acaso el que vuelve es el que nunca estuvo, el la Institución Libre, el aprecio por la cultura reflexiva y la obsesión por la excelencia educativa?

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