Cosas que pasan

Ricardo Castillejo / Rcastillejo@grupojoly.com

Dos hombres, dos destinos

LAS mujeres con las que mantuvieron sendas relaciones, les hicieron muy populares y, tras separarse de ellas, cada uno ha seguido un camino diferente alejado de platós de televisión y corrillos de gritones comentaristas.

A Pepe, El Marismeño, le conocimos por su romance con Carmina Ordóñez, amén de por su pertenencia al mítico grupo de sevillanas del que salió y del que tomó hasta su apellido artístico. Los excesos pasaron factura pero, caballero valiente, hace cinco años supo afrontar sus propios fantasmas y exorcizar sus miedos pensando en un futuro mejor convertido hoy en un mágico presente.

Tanto que, ayer mismo, se transformó en Rey Gaspar en la Cabalgata de Huelva donde, revestido de tan mayestático atuendo, confirmó cómo la ilusión por la vida ha obrado el milagro y cómo también, cuando se quiere, se puede. En compañía de su familia, como debe ser, el cantante debió acabar tan cansado que he preferido esperar un par de días para llamarle y darle mi enhorabuena. Vaya este texto por anticipadoý

A quien sí he podido felicitar es a mi querido Rafael Lefflet, ex de Gema Ruíz que, el pasado 27 de diciembre, fue abuelo de una niña de nombre Ana nacida a las ocho y veinticinco de la tarde y que pesó algo más de tres kilos. La pequeña, su primera nieta, ha colmado de felicidad el hogar de este sevillano de Coria del Río, más pendiente ahora de sus negocios que de dimes y diretes como los que apuntan a una posible reconciliación con su primera mujer, llamada también Ana. "Sólo hemos tenido un acercamiento por los niños pero el resto de los comentarios que se han dicho son todos mentira".

Decepcionado por la actitud de Gema, que ni un mensaje le ha enviado por la llegada al mundo de su niña, Lefflet me confirma la ruptura hace un mes con Ana -y van tres-, novia murciana en cuya compañía se le había visto últimamente y que deja libre su corazón para posibles candidatas a ocupar un lugar en él.

Ya ven, dos hombres, dos destinos, cada uno a su modo, llenos de ilusiones. Los cambios, a veces, son para bien.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios