Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El imperio contraataca

TRAS varias concentraciones multitudinarias del PP en tradicionales feudos socialistas de la Andalucía interior, Dos Hermanas, Atarfe y Alcalá de los Gazules, el PSOE ha contraatacado ayer. El mitin para celebrar los 30 años del referéndum autonómico andaluz se ha celebrado en Málaga, gobernada desde hace quince años por los populares. El PSOE ha acaparado el poder en la región durante las tres décadas autonómicas. Y los asistentes al mitin malagueño dieron rienda suelta a la euforia partidaria, tras un tiempo en el que la crisis y las encuestas no paran de darles disgustos: aplaudieron a rabiar los éxitos pasados, las promesas de un brillante porvenir y los ataques al PP. Nada nuevo, sin embargo, salvo una frase inédita en el catálogo de Zapatero: diciendo que no a todo, no se ayuda a salir de la crisis. Estaba destinada al PP. Es un nuevo eslogan, adaptado de otro que se ha gastado con el uso, en los últimos 30 meses. El presidente lleva más de dos años tachando de agorero a Rajoy, con el argumento de que el pesimismo no crea puestos de trabajo. Lo que es una verdad como un templo, por otra parte.

El derrotismo no es un buen compañero en la vida para nada. Pero tampoco la euforia. Si el pesimismo no crea puestos de trabajo, el tiempo ha demostrado que el optimismo de Zapatero en absoluto era la solución: incluso ha resultado contraproducente. Y si no se puede decir a todo que no, tampoco se puede decir a todo y a todos que sí. Un amigo empresario sostiene que al presidente le ha llegado el momento de actuar. Aunque se equivoque.

Pero, de momento, predica. Dijo en Málaga que Rajoy debe ayudar para salir de la crisis. Una ayuda que no será para el Gobierno, sino para la sociedad. El presidente opina que es el momento del esfuerzo, el sacrificio y la cooperación de todos. Y ofrece un pacto sin condiciones, que sorprendentemente tiene requisitos: la reducción del déficit no recortará derechos de los trabajadores, ni gastos sociales, ni la inversión en I+D. No se entiende por qué ha propuesto entonces retrasar la edad de jubilación, o ampliar el tiempo de cotización para tener derecho a cobrar la pensión y establecer su cuantía. Tampoco se entiende que prometa volver a crear empleo. Esta es una manía de muchos gobernantes: si se destruye empleo es por la crisis y si se crea es por sus acertadas políticas. No es cierto. Los empleos estables los crea y los destruye el mercado, no los gobiernos. Zapatero, en la euforia malagueña, prometió una Andalucía más sostenible, más innovadora y más productiva. Pero no dijo cómo.

Y mientras, Chaves y Griñán celebraron los 30 años en el poder y prometieron a los suyos futuras victorias electorales. Las encuestas dicen que fuera del ámbito partidario no hay precisamente júbilo en la sociedad andaluza. Pero el imperio contraataca.

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