hoja de ruta

Ignacio Martínez

Se impone el realismo

ZAPATERO no volverá a ser candidato. Bien. Se agotará la legislatura. Mejor. Dijo ayer el presidente que desde el principio había pensado que dos legislatura era razonable; ocho años. Una buena costumbre implantada por Aznar. Otra práctica del líder de la derecha fue agotar los mandatos. Incluso no adelantó elecciones en la legislatura del Prestige, el Yak 42 y la guerra de Iraq, con tres millones de manifestantes en la calle protestando. Que tome nota el PP: se le notan demasiado las ansias de poder. Cospedal se trabuca en su intento de afirmar que tienen que decidir ya los españoles y un sospechoso de corrupción como Camps resulta patético cuando pretende presentar la renuncia de Zapatero como un triunfo de los demócratas.

Ayer, en una entrevista conjunta para cinco diarios europeos, el presidente decía con énfasis: "Sé cómo tengo que hacer las cosas y cuándo". No siempre. A estas alturas sabemos que en algunas materias ha demostrado una soberana falta de maestría. Ahora, inmolado en el altar de su impopularidad, por su ceguera en ver la llegada, magnitud y duración de la crisis, es posible que muchos en su partido hayan suspirado con alivio. Y otros, con inquietud. Aparte de complicadas sutilezas políticas, estamos ante un drama sencillo: decenas de miles de empleos de sus compañeros de partido dependen de que esta jugada sea la correcta.

Unos compañeros que han tenido un discurso público y otro privado diferente. Sin ir más lejos, ayer en el comité federal Griñán dijo que le habría gustado que Zapatero fuese candidato en marzo de 2012. Lamento dudarlo. Un amigo de confianza me asegura que hace unas semanas oyó de labios del presidente andaluz "con Alfredo, ganamos en marzo". Con Alfredo o ya veremos a ver. Además de Rubalcaba, en la lista de posibles candidatos a las primarias están Chacón, Bono, Fernández Vara, López, Trinidad Jiménez. Es curioso que no haya ningún andaluz con expectativas. La cantera regional está seca. Tanto, que a escala regional ni siquiera se vislumbra una sólida alternativa a Griñán, salvo quizá Vallejo.

Los mandatos de Zapatero terminan arruinados por la realidad. Se impone el realismo. Ahora tocan municipales y autonómicas.

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