La ciudad y los días

Carlos Colón

La indefensión de los inocentes

EL tipo de 22 años detenido en Ceuta como presunto autor de dos agresiones sexuales a una niña jerezana de 14 años, con la que se había citado a través del "Messenger" en un centro comercial de Jerez, tiene antecedentes por delitos de amenazas, de agresión sexual, contra la intimidad y contra la libertad sexual. Se conocían tanto sus tendencias como los pocos escrúpulos que tenía en satisfacerlas y se sabe que este tipo de delincuentes tiene un alto índice de reincidencia, pero ello no impedía que tuviera total libertad de movimientos.

El abuso de menores es uno de esos odiosos delitos cuyo tratamiento penal debe ser revisado. El lento o mal funcionamiento de la justicia, la levedad de las penas previstas en nuestro Código Penal, la utópica universalización que en él se hace de los conceptos de reeducación y reinserción (ignorando que hay quien no desea reeducarse ni está dispuesto a reinsertarse) y algunos casos recientes tan hirientes como el del asesino de la niña Mariluz o el de De Juana Chaos, han suscitado el debate de la cadena perpetua para determinados delitos.

El PSOE se opone, el PP se ha echado para atrás por boca de Federico Trillo, los juristas progresistas se escandalizan diciendo que se trata de una medida inconstitucional, además de inhumana. No es cierto. Muchos países de la UE con mayor tradición democrática que nosotros la contemplan. Precisamente en estos días la ministra del Interior británica ha anunciado que, pese a que "el Reino Unido tiene un sistema riguroso contra los delincuentes de abusos sexuales a menores, que se encuentra entre los más estrictos del mundo", se va a endurecer la legislación vigente para que "se actúe con tanta firmeza como sea posible contra todo aquel que constituya una amenaza para nuestros niños".

La cadena perpetua sometida a revisiones periódicas no ignora ni la reeducación ni la reinserción: las somete a una cautela que protege a los ciudadanos de quienes salen de la cárcel (adelgazadas además sus condenas por la universalización de la reducción de pena con independencia de cual sea el delito: caso De Juana Chaos) dispuestos a seguir haciendo lo que les llevó a ella. El camino tiene muchos nombres -cumplimiento íntegro de las penas, revisión del concepto de delito continuado- para tranquilidad de los filántropos a quienes cadena perpetua suena a mazmorra y grilletes. Sin embargo nadie parece tener la voluntad política de caminar por él, atendiendo las demandas de la realidad u oyendo a los dos millones de españoles que han firmado la petición de endurecimiento de las penas planteada por los padres de Mariluz.

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