Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Una indemnización que mueve al sonrojo

ANHELANTE por superar este síndrome de abstinencia por dos días sin Eurocopa estamos a la espera de ver qué depara ese Croacia-Portugal que bien debiera haber sido un choque entre España y Hungría o Islandia de haberse hecho los deberes por todos. Y para animar la espera, la noticia de que a Laurent Blanc ya lo han convencido para dejarle su banquillo a Unai Emery mediante una indemnización sonrojante, absolutamente indecente.

Veintidós millones, veintidós, por no haber cumplido los objetivos para los que fue contratado es una vergüenza. Me dirán que así está el mercado de ese fútbol que se ha convertido en lo más importante de las cosas menos importantes y entonces aumenta la vergüenza hasta convertirse en asunto que roza lo delictivo. Veintidós millones de euros para dejar el sitio libre a uno con el que intentar conseguir lo que no se consiguió con el ahora despedido es tremendo.

Y se produce la noticia en plena explosión del Brexit, ese tsunami social que también puede llevar su onda expansiva al fútbol. Con la Premier fuera de la Comunidad Europea, las cosas van a ser muy distintas pues abolida la libre circulación, el mercado se constreñirá y la gran competición inglesa no estará al alcance de tanto tuercebotas como ha hecho su agosto al otro lado del Canal. O sea, que vienen tiempos distintos en el que no serán aconsejables las mudanzas.

Sin ninguna intención moralista, pienso que en este fútbol apasionante y en el que sus protagonistas viven un mundo irreal, los veintidós millones por un finiquito no puede conllevar buenas consecuencias. Habrá un día en el que no queden más jeques que desvirtúen la realidad y ese día estallará la burbuja de la misma forma que estallaron otras burbujas más vitales. Veintidós millones de euros (3.652 millones de pesetas) por fracasar no hay cuerpo que lo resista.

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