La ventana

Luis Carlos Peris

De la intolerancia a la permisividad

CLARO como el agua clara de los deshielos que así como para muchas, muchísimas, cuestiones somos de una intolerancia cerril y ciertamente carpetovetónica para algunas, bastantes menos, somos de una permisividad que raya en lo timorato. ¿Alguien se imagina que Paz Vega se hubiese desnudado en una mezquita de Teherán, de Mequinez o de Bagdad? ¿Quedaría algo del fantástico cuerpo de la hija de mi amigo Campitos? Aquí todo es posible, incluso el hecho de que días atrás celebróse un acto en nuestra ciudad en el que no se servía ni alcohol ni cerdo, léase jamón o así, porque había un musulmán por medio. Ahora intente usted cualquier día en cualquier pueblo islámico intentar imponer sus costumbres, léase vino y jamón, a ver el tiempo que tardan en ponerlo en la frontera si es que no le ocurre algo mucho peor. Y así, con tal permisividad, se explica que se tardara ocho siglos en darles puerta.

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