La ventana

Luis Carlos Peris

Aquel invierno que perdimos a Marta

ESTE invierno va a pasar a la historia como aquel en que todos, de alguna u otra manera, fuimos Marta del Castillo. Ese Todos somos Marta que se ha instalado en cada rincón de esta ciudad, en el centro y extramuros, ha impregnado a este puñetero invierno de un sentimiento de congoja que, aliado con la rabia, hace un cóctel que envenena nuestros sueños y que ocasiona que afloren nuestros más bajos instintos de venganza, de ojo por ojo y, por supuesto, diente por diente. No puede ser que el crimen vaya a encontrar el paliativo de la ausencia del cuerpo de la víctima, pero es que tampoco puede ser que se cumpla esa fatalista premonición del atormentado padre de Marta. "Espero que no la den por desaparecida y un día la encuentre una señora que sacó a pasear a su perrito". Tremendo todo y se rompen los adentros pensando en un invierno que ya siempre llevará a Marta en su recuerdo.

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