PASA LA VIDA

Juan Luis / Pavón / Jlpavon@ Diariodesevilla.es

La jaima de Gadafi y la mezquita de quién sabe dónde

UN tirano anda cerca. Este fin de semana pasa por Sevilla el presidente de Libia, Muamar Gadafi, que ocupa el poder desde hace 38 años y tiene la llave del petróleo y el gas libios. Un avispado mesiánico que ha jugado a favor de viento americano, soviético o europeo, según interesara, para perpetuarse como líder sin alternativa. Un jefe de Estado que lo sigue siendo pese a que admitió su implicación en el atentado que derribó un avión en Escocia y asesinó por ello a 270 personas. Si lo derrocaran, habría que sentarlo en el banquillo del Tribunal Internacional de La Haya, porque tiene las manos manchadas de sangre inocente. Una persona que niega auxilio a los pesqueros españoles que rescatan en el mar a los náufrafos de las pateras. Un as de la excentricidad política para el que todo le está permitido, lo que agiganta su figura. La que lía Gadafi para estar ocioso un fin de semana en Sevilla. Lo que hay que aguantar.

En la cumbre euroafricana de Lisboa, a Gadafi le consintieron cederle el fuerte de San Julián de Barra para instalar su campamento y su jaima personal, con una comitiva de 200 personas que incluye su guardia de mujeres escoltas, un harén posmoderno. El lunes, dormirá en su jaima dentro de los jardines del Palacio del Pardo, cedidos por el Gobierno español. Antes, ha estado jugando hasta última hora al despiste con autoridades y empresarios de Sevilla para indicar dónde iba a ir de visita, qué cacería le preparaban (apiádense de los animales que le pondrán a tiro) y dónde quería plantar la jaima y ubicar su cohorte para dormir.

Sólo me queda formular un ruego: no se les ocurra en Sevilla hablarle de la mezquita non nata. No lo metan por medio. Demasiada confusión hay sobre el quién es quién en el islamismo español y de dónde es el dinero, para que también se involucre Gadafi dando su parecer sobre el entorno del Alamillo, Higuerón, Santa Bárbara y Pítamo como alternativas a la fracasada mezquita en Los Bermejales, para que los muecines no tengan vecindario cerca. Háblenlo mejor con Kanoute, que paga vacunas en lugar de financiar terroristas.

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