Crónica personal

Pilar Cernuda

¿A qué juegan?

ICÍAR Lamarain ha dado pruebas de grandeza al admitir, al poco tiempo de la votación, que quizá se había equivocado al abstenerse en la moción presentada por PSOE y PNV en Mondragón. No es fácil acertar en el País Vasco cuando te mueves en el filo de la navaja y en la más absoluta soledad, criticada por los partidos democráticos y amenazada por el partido que manda. Un partido que compadrea con los que matan.

Lamarain debió votar a favor de la moción para dejar muy claro contra quién está y contra quién es su voto. Ya tendrá tiempo de denunciar la cobardía del PSE, que una semana antes ni siquiera se presentó en el ayuntamiento de Mondragón para apoyarla en su iniciativa contra ANV y contra la alcaldesa. Icíar al menos fue al ayuntamiento cuando la moción de PNV y PSE, y aguantó a pie firme los insultos y descalificaciones, aunque se equivocó al abstenerse. Probablemente porque estaba tragando la bilis que le producía ver cómo socialistas y peneuvistas presentaban una moción que llamaban "ética" porque no querían que fuera de censura; estaba tragando bilis para no explicar una vez más que si ANV tenía representación en el ayuntamiento de Mondragón era porque Zapatero no lo había impedido, y estaba tragando bilis para no recordar que Izquierda Unida tenía grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, junto a ERC, porque el PSOE había autorizado una maniobra que iba contra lo que marca la ley y el reglamento de la cámara.

Se pone pone todo el acento en la abstención del PP, pero cada palo debe aguantar su vela, y no es el de Icíar Lamarain el palo que provoca más desprecio. Aparte del que sostiene ANV, el de los terroristas, la actuación de Izquierda Unida tanto en Mondragón como ayer viernes en Hernani sólo puede ser calificada como miserable. La gente de Madrazo es la que ha impedido que prosperaran las iniciativas para desalojar a ANV de los ayuntamientos, y no vale echar balones fuera, como hacen Llamazares y Anguita, diciendo que no controlan a los concejales de EB y al propio Madrazo. Pues si no los controlan, que los echen de Izquierda Unida, que los manden a las tinieblas, que ya está bien de mirar para otro lado cuando los subordinados sacan los pies del tiesto. Llamazares tiene tanta culpa sobre sus hombros como los concejales de EB que han apoyado a ANV. En Mondragón y Hernani, pero también en otros ayuntamientos en los que ese partido filoterrorista gobierna gracias a la colaboración de IU-EB.

Y luego están los socialistas.¿A qué juegan? Cargan las tintas contra Lamarain y el PP, pero ¿por qué no explican que prefirieron quedarse cómodamente en casa cuando Lamarain presentó una moción contra ANV hace un par de semanas? Hipocresías las justas, que no está el horno vasco como para andarse con maniobras de ese tipo.

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