La esquina

José Aguilar

El jueves, examen

ESTE jueves, pasado mañana, Zapatero está de exámenes. Aunque en mayo se someterá a una prueba que es muy importante para él, la del jueves es muy importante para España. Viene Angela Merkel, la política más prestigiosa de la Europa actual, acompañada por seis de sus ministros.

Aunque la visita estaba prevista como una cumbre bilateral más entre dos países aliados y amigos, su contenido implícito va más allá del de una reunión ordinaria de miembros de la Unión Europea. Por el desarrollo de los acontecimientos, por la personalidad de Merkel, por el papel de locomotora de Alemania y por su condición de gran acreedora de España, la cumbre de Madrid adquiere características de examen.

De lo que se trata es de comprobar si la España de Zapatero ha hecho los deberes que le ha impuesto el Directorio europeo (Alemania y Francia), avalado por la Comisión y bajo la atenta mirada de Estados Unidos y China. Hasta mayo de 2010 España se ha comportado como el alumno remolón que, aunque consciente de sus posibilidades, ha dejado correr el tiempo sin aplicarse al estudio, esperando el milagro imposible de aprobar sin abrir los libros, y ha estado a punto de suspender el curso. Incluso de ser expulsado del colegio, en forma de rescate, intervención y pérdida de soberanía.

El 12 de mayo, como si despertara de una ensoñación que llevaba a la nación a la ruina, Zapatero se decidió a acometer las asignaturas pendientes. Al menos, la primera, que es llave y requisito previo de las otras: el déficit público, sin cuya reducción era imposible afrontar las deudas que tenemos con bancos e inversores extranjeros, y ni siquiera refinanciarlas. Funcionarios y pensionistas pagaron su parte alícuota en recorte y congelación, respectivamente. Trabajadores en general y ciudadanos todos también abonaron la suya, poco después, en la flexibilización del despido y el aumento del IVA.

Ha habido que esperar medio año para que el Gobierno superase otras materias que también se le habían atragantado, a saber, la reforma del sistema de pensiones y la transformación de las cajas de ahorros en bancos. Las dos se han acelerado justo en vísperas de la visita de la profesora Merkel. Quedan cosas por aprobar, pero serán más fáciles, una vez que el alumno ZP ha traspasado por completo las líneas rojas que él mismo se había impuesto: no salir de la crisis a base de recortar derechos sociales y no aprobar medidas que no tuvieran el respaldo de los sindicatos. "Me cueste lo que me cueste", recuerden que dijo para enfatizar su firme voluntad de hacer lo que había que hacer. Lo que el Directorio exigía.

Creo que el jueves Zapatero aprobará el examen. Por fin estudió.

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