Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El jugador y sus circunstancias

Sobis puede ser considerado como prototipo de futbolista que termina descorazonándose con el entorno

OBSERVO el panorama del mercado futbolístico, oteo cómo opera cada club, cómo intenta cada uno a su manera reforzarse, mejorar el equipo que tiene, y me inquieta la forma en que se maneja el todavía Real Betis Balompié. Una cosa es aprovechar una oferta como el Sevilla aprovecha las que le llegan para con ese dinero mejorar paisaje y paisanaje y otra es poner en almoneda a los pocos futbolistas con nivel de la plantilla para no se sabe qué. Me refiero a Sobis, un futbolista que encandiló a su llegada y que luego no ha respondido como prometía. Y la pregunta es si eso es culpa del jugador o de las circunstancias.

Está ocurriendo en el Betis con demasiada frecuencia que futbolistas contrastados vayan diluyéndose. No es Sobis el único y me acuerdo de Vogel, un futbolista que se traumatizó cuando comparó Milanello con la ciudad deportiva, o lo que sea, de Los Bermejales. A partir de ahí va bajando el rendimiento del futbolista hasta un nivel ínfimo que luego tarda en recuperarse. Porque ésa es otra bien distinta, que no hay un solo futbolista del Betis que recupere su nivel cuando abandona el club. Y los ejemplos, a excepción de Belenguer, son numerosos con fracasos tan monumentales como los de las dos fuentes de ingresos mayores que tuvo Lopera, Oliveira y Joaquín.

El brasileño fracasó rotundamente en el Milan y sus goles no fueron suficiente argumento para evitar el drama del Zaragoza; Joaquín apenas hizo algo a derechas en su periplo valencianista si exceptuamos los goles que le marcó al Betis. Su derrumbe lo dejó hasta fuera de un sitio donde era fijo cuando vestía de verde, blanco y verde, la selección nacional. Son cosas que pasan y que deben tener un motivo. En cuanto a lo de vender a Sobis para coger dinero, el que la lleva la entenderá, pero que se tenga conciencia de que en un plantel tan cortito como el que posee el Betis, si se van los pocos que pueden ofrecer algo, la temporada que le espera será de abrigo y mucha tila.

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