Palabra en el tiempo

Alejandro V. García

Lo justo

NO me atrevo a anticipar en qué quedará el juicio por injurias que ha instado el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, contra el locutor de la radio de la Conferencia Episcopal Federico Jiménez Losantos. A estas alturas, y según la experiencia judicial acumulada en otros casos semejantes, es imposible determinar de antemano si achacar falsamente a un cargo público que no le importen los 200 muertos de un atentado terrorista con tal de llegar al poder, o llamarlo "calamidad", "traidor", "bandido", "farsante redomado" o "lacayo de la oposición" es injuriante o son calificativos amparados por la libertad de crítica y expresión. Veremos. Aunque quizá éste no sea el asunto más importante del juicio que se celebró ayer en Madrid. Sea cual sea el fallo, tendrá una interpretación en clave política y, más en concreto, en relación con las luchas fratricidas desatadas en el PP y alentadas desde sus poderosos satélites periféricos. Si es condenado Losantos, ganará la línea moderada; pero si es absuelto, vencerá la montaraz. ¡Extraño juicio por injurias!

El interés del proceso está en sus contornos. O en sus variados trasfondos. O en el juicio mismo. A la vista de las montañas de declaraciones que ya ha suscitado el señalamiento, del plantel de actores de renombre que intervinieron en la sesión y las primeras declaraciones de Losantos se puede afirmar que, más que a una vista oral por injurias, asistimos a un pleito sorprendente que reúne a los dos sectores de la derecha que pugnan por el poder en el PP y que versa sobre un asunto caro a los más intransigentes: el delirio conspirativo del 11-M. Ayer ya llovieron los titulares: "Gallardón quería que sobre el 11-M se investigara lo justo", dijo Losantos. Y Gallardón replicó: "Soy rotundamente afín al PP, a la investigación del 11-M y a la condena de los responsables".

No hay duda: un juicio inverosímil en el que el juez no es del todo ajeno desde el momento en que aceptó, para solventar un asunto en apariencia tan trivial como una acusación por injurias, el testimonio del equipo de seguidores de Losantos del que forman parte (atención) Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid; Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, teóricos de la conspiración; el ex presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz; el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, y el ex director de La Razón, José Alejandro Vara.

Todo es extraño y paradójico. Otro ejemplo. Ayer el ex presidente de la AVT declaró en contra de Gallardón; ahora bien, si el alcalde de Madrid gana el pleito ha prometido que donará los 72.000 euros a la asociación de víctimas.

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