Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Una lanza por Miguel Cuéllar

Bien debiera ese beticismo que lucha por reconquistar el club dejarse de cainismos y de estúpidos recelos

COMO estoy convencido de que fue así, insisto en la cosa para volver a decir que el Betis, Real Betis Balompié, no estuvo siete años en Tercera por casualidad y que no pasó una durísima travesía del desierto por los ataques exógenos, que los hubo, sino por una gestión calamitosa. Una gestión que se repite cíclicamente trufada por algunos periodos que aparecieron a guisa de oasis en el arenal. Aquellas penurias tras haber sido el primero en todo, en jugarse un título, en ser de Primera y en ganar la Liga no fueron fruto de la casualidad ni de conspiraciones externas, que las hubo, sino de una desorganización indudable.

Y como la historia con sus ciclos, en el Betis se está repitiendo lo de entonces para que impere una desunión que lo único que consigue es fortalecer las posiciones del enemigo común. Ese enemigo común se refocilará viendo cómo los que pueden segarle la hierba bajo sus pies andan a la greña entre ellos. En este tiempo de reconquista se han formado demasiadas familias para que surjan los celos y lo de mirar más a los hipotéticos compañeros de viaje que al que debiera ser el único objetivo a perseguir. Y en vez de trabajar todos a una para liberar al querido Real Betis Balompié de la situación que sufre surgen unas luchas intestinas que pueden dar al traste con todo.

El último ejemplo de cainismo se ve con la reacción que ha provocado el nombramiento de Miguel Cuéllar entre los que ven a la Fundación Heliópolis como usurpadora de los valores eternos que deben restituir el prestigio del Real Betis Balompié. Y bien deberían saber todos esos objetores que ven fantasmas donde sólo debieran ver amigos que muy distinta serían las perspectivas del Real Betis Balompié si en el reparto de funciones para su rescate hubiese media docena de béticos tan dispuestos y desinteresados como los hijos del gran Adolfo Cuéllar. Menos recelos y más unión es lo que el Betis necesita para seguir siendo por siempre Real Betis Balompié.

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