El medio centro

Carlos Izquierdo

Dos lecciones de dignidad

Los Green Bay Packers, un equipo de pueblo, gana la Super Bowl; Jerry Sloan deja los Jazz tras 22 años

EL megaprofesionalizado deporte estadounidense nos ha dado en una semana dos lecciones de dignidad. Mientras a toda la Europa deportiva se le caía la baba viendo el espectáculo del descanso de la Super Bowl con los Black Eyed Peas, un equipo y un entrenador se ocupaban de rescatar la esencia del deporte, la realidad del esfuerzo, la génesis de todo este negocio.

Mientras Fergie y sus chicos asombraban con un espectáculo montado en diez minutos y digno de una inauguración de Juegos Olímpicos, en las entrañas del escenario, el estadio de los Dallas Cowboys, un equipo se disponía de nuevo a hacer historia. Los Packers recogerían el trofeo que les acreditaba como campeones. Toda una lección para las grandes factorías del deporte americano porque los Packers, pese a ser un histórico, no dejan de ser el equipo de una ciudad, Green Bay, que no pasa de 100.000 habitantes; una franquicia gestionada por los aficionados y que no reparte beneficios. Un equipo de un pueblo de Wisconsin cuyo estadio, el Lambeau Field, tiene capacidad para 72.000 espectadores, más del 70% del pueblo, y que está ya preparado para otra ampliación. Y es que el mejor equipo del mundo es un equipo de pueblo que ha recuperado el trofeo Vince Lombardi, llamado así en honor del primer entrenador que ganó la Super Bowl, un tal Vince Lombardi que dirigía a un equipo de pueblo, los Green Bay Packers.

Otro entrenador nos ha ofrecido la segunda lección de dignidad. Jerry Sloan dimitió tras 22 años al frente de los Utah Jazz. Con más de 1.000 victorias en su haber, el hombre que formó a los Jazz de Stockton y Malone y que los llevó a dos finales de la NBA ha dicho basta. El profesional que no renunció a su puesto pese a la enfermedad de su mujer y que vio pasar por los banquillos rivales a más de 140 colegas en dos décadas se ha ido. Recién renovado, se ha dado cuenta de que ya no está para discutir con la nueva estrellita del equipo. ¡Faltaría más! Ahora, con su nombre grabado en un privilegiado capítulo de la historia, que Deron Williams se arregle sin él. ¡Cuánto hay que aprender del deporte estadounidense!

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