Editorial

Un leve respiro en un escenario dramático

LOS datos hechos públicos este martes sobre la evolución del paro en nuestro país apuntan, en líneas generales, un leve retroceso en la tendencia de destrucción de empleo iniciada con el comienzo de la crisis económica. Las autoridades políticas, obligadas a ser optimistas en un escenario general de escepticismo y desconfianza empresarial y familiar, han valorado los registros oficiales -contradictorios con el diagnóstico que arrojó hace apenas unos días la Encuesta de Población Activa (EPA)- de forma positiva, argumentando que se perciben signos de un cambio de situación en términos laborales. Sin embargo, demasiados factores inducen todavía a pensar que dicha conclusión no es del todo cierta. O, al menos, excesivamente generosa a la vista de los hechos objetivos. En primer lugar, porque la mayoría de las contrataciones realizadas durante el mes de julio obedecen a factores estacionales, fundamentalmente asociados a la actividad del sector turístico. En segundo término, porque en el ámbito de Andalucía, aunque la media global es levemente favorable en términos estadísticos, parece ser un elemento suficientemente ilustrativo que el desempleo haya crecido en cinco provincias. Un tercer factor ayuda a situar la cuestión en sus justos términos: sólo el 6,86 % de las contrataciones realizadas son indefinidas. Una cifra pobre que no parece además que vaya a cambiar como resultado de la última reforma del mercado laboral, cuya fase de tramitación parlamentaria ha culminado hace apenas una semana. En el caso andaluz, la tímida bajada del desempleo -un 0,37%- es apenas una gota en un océano de 863.685 parados. Provincias como Almería, Córdoba, Sevilla, Jaén o Huelva han visto, en mayor o menor medida, crecer el paro, lo que supone que quedan descolgadas de la tendencia general del resto del país, incluso teniendo en cuenta que ésta es claramente de índole coyuntural. Las dificultades de las empresas para encontrar financiación y los planes de recorte en los programas de inversión en infraestructuras del Estado y de la Junta no dibujan un panorama inmediato optimista. España y Andalucía parecen condenadas a seguir teniendo alta tasas de paro durante mucho tiempo.

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