EN España la ley se va a cumplir, y si alguien quiere violentarla, debe saber que no se lo vamos a permitir". Con estas palabras resumió ayer Mariano Rajoy la firme actitud del Gobierno ante el desafío soberanista confirmado por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, al otorgar carácter plebiscitario a las elecciones autonómicas catalanas convocadas el 27 de septiembre. Mas ha articulado una candidatura heterogénea con un objetivo único declarado: proclamar la independencia de Cataluña si su lista logra la mayoría absoluta en el Parlamento catalán y presidir el Gobierno que habrá de materializarla en los meses siguientes. Se trata de un propósito deliberado de vulnerar las leyes democráticas, empezando por la de superior rango, la Constitución española, que regula la convivencia nacional. Tanto en la finalidad perseguida, puesto que se propone directamente acabar con la unidad de España que figura en el frontispicio del texto constitucional, como en el procedimiento, puesto que la lista que lidera Mas, aunque escondido en el cuarto puesto, tiene la voluntad expresa de declarar la secesión de forma unilateral, en abierta rebelión contra el principio igualmente constitucional de que la soberanía nacional reside en el pueblo español en su conjunto. No puede existir otra legitimidad que la emanada del voto de todos los españoles y no de una parte de ellos. Esto es lo que ha venido Rajoy a confirmar en Andalucía, en su encuentro con empresarios sevillanos. Es también, por otra parte, lo que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, viene afirmando en los actos que está protagonizando en los últimos días en la propia Cataluña. Aunque los socialistas defienden una reforma constitucional a través de los mecanismos legales y políticos contemplados en la Constitución, no albergan ninguna duda sobre la defensa de la soberanía nacional, la unidad de España y la igualdad entre los españoles, así como la permanencia en la Unión Europea, los cuatro conceptos que la aventura de Artur Mas pone en peligro. La situación creada por el actual Gobierno de la Generalitat es de tan alto riesgo que exige que esta coincidencia de los dos grandes partidos políticos nacionales se traduzca en una acción conjunta encaminada a abortar la operación secesionista. Hace falta un gran acuerdo entre Rajoy y Sánchez para hacer frente al mayor desafío jamás planteado al Estado democrático y que las dos formaciones mayoritarias, y las demás fuerzas constitucionalistas, planten cara a un proyecto que divide a los catalanes, trata de enfrentarlos a los demás españoles y conduciría a Cataluña al aislamiento y la confrontación. Con la ley democrática en la mano.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios