La esquina

josé / aguilar

Dos líderes para siempre

SORPRENDIÓ el anuncio del veterano líder jornalero Diego Cañamero de que no seguiría al frente del Sindicato Andaluz de Trabajadores y que regresaría, después de tantos años, a trabajar en el campo. Y sorprendió que inmediatamente después presentara, junto al alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, una lista a las elecciones primarias de Podemos.

Bueno, sorprendió a los que todavía no han perdido su capacidad de asombro ante las peripecias de la pareja más representativa de la extrema izquierda ruralista, que se ha mantenido extrañamente unida a lo largo del tiempo pese a que no se pueden ni ver en su disputa permanente por el liderazgo de este pequeño conglomerado radical, que ha cambiado de siglas y alianzas en función de los intereses de ambos.

Después de haber sido diputado -pasivo- de IU en varias legislaturas, Gordillo pidió el voto para Podemos en las elecciones autonómicas andaluzas, pero en las municipales volvió a presentarse dentro de IU. Ahora regresa a Podemos como aspirante a candidato al Congreso, tras haber arrasado en las municipales en su pueblo, que ha progresado durante su larguísimo mandato (es alcalde desde 1979), básicamente porque la utopía colectivista es más fácil si está subvencionada.

El otro, Cañamero, que también fue alcalde de su pueblo, El Coronil, aunque con una gestión más negativa, ha tardado sólo unos días en cambiar su aparente vocación recuperada de jornalero por el deseo de continuar en la escena política por arriba, arrimado al emergente Podemos. De ahí viene la candidatura de la pareja a las primarias podemitas, adobada en el número tres por el prestigioso cineasta lebrijano Benito Zambrano.

Como son decididamente listos e intuitivos, han comprendido que no están en condiciones de competir con Pablo Iglesias. Su fuerza es más mediática que real y sus métodos de ocupaciones de fincas y asaltos a supermercados, entre otros desafíos a la ley, no dejan de inquietar a Iglesias, que no quiere compañeros de viaje tan antisistema. Por eso afirman los dos que su lista no va contra la de Pablo, sino que complementan la de éste, que es la que va a ganar las primarias con la gorra. El objetivo indisimulable es que Iglesias los coloque en algún hueco de su candidatura.

Ya no les vale IU. Ahora toca llamar a las puertas de Podemos. La renovación es para otros. Ellos, líderes por siempre.

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